El personal de emergencia se reúne cerca de la Escuela Primaria Robb después de un tiroteo, el martes 24 de mayo de 2022, en Uvalde, Texas. (AP Foto/Dario Lopez-Mills) Credit: AP

Es la tragedia de nunca acabar. De manera constante las masacres ejecutadas con armas de fuego son recurrentes. Esta vez fueron 19 niños, en su mayoría hispanos, y dos docentes, los sacrificados en la escuela elemental Robb, que tiene en la entrada un letrero en español de “Bienvenidos”, en la localidad texana de Uvalde.

El hecho ha conmocionado al país, tanto como ocurrió el 14 de diciembre de 2007 con los hechos sucedidos en la primaria Sandy Hook en Newtown, Connecticut, donde 20 menores y seis empleados del plantel fueron asesinados.

Ya habló el presidente Joe Biden, ya hubo discursos de lamento en el Capitolio, ya se realizaron vigilias, y la policía hizo presencia a través del país en las escuelas en señal de solidaridad.

Hasta el 22 mayo se habían registrado 212 tiroteos masivos con armas de fuego en el país, de acuerdo con las estadísticas de Gun Violence Archive.

El grupo que promueve seguridad con las armas Everytown, desarrolló una estadística de los incidentes más relevantes. Registró que desde 2009, se han producido 274 tiroteos masivos en Estados Unidos, con el resultado de 1,536 personas muertas por disparos y 983 heridas.

En lo que se refiere a incidentes con armas de fuego en las escuelas, la publicación Education Week ha listado un total de 27 ocurrencias durante 2022 y 119 desde 2018.

Pasaron las matanzas de Columbine, en Colorado, en 1999, y de Parkland, en Florida, en 2018, sin que se tomaran medidas decisivas para parar el baño de sangre.

El cabildeo de la NRA ha sido efectivo para que no exista un control de armas sensato, que excluya de las ventas al público los fusiles de asalto con capacidad de lanzar centenares de proyectiles por minuto.

Para nada han contado los cuerpecitos destrozados por las balas de los párvulos para que los legisladores se conmuevan e impongan medidas más rigurosas en la verificación de antecedentes y condiciones mentales para la adquisición de pistolas y demás armas.

Cabría preguntar a los dos senadores federales de Carolina del Norte, si el dinero que han recibido de la Asociación Nacional del Rifle ha influido en sus votaciones contra el control de armas. El historial de los dos republicanos refleja tendencias a facilitar la compraventa y oponerse a los controles

La iniciativa Brady, difundió una lista con 50 senadores a los que la NRA les ha hecho aportes, en la que aparecen el senador Richard Burr, con 6,987,380 dólares, casi siete millones; y Thom Tillis con 4,421,333, casi cuatro millones y medio.

La película del dolor causado por las armas se ha dado en iglesias, en almacenes, en restaurantes, en universidades o a campo abierto contra multitudes como en el ataque desde el edificio del Hotel Mandalay de Las Vegas que dejo 60 víctimas fatales. Los inmolados han sido hispanos, afroamericanos, judíos, musulmanes y gente del común.

“La verdad incómoda”, el manifiesto de Patrick Crusius, quien mató 22 personas y dejó a otras 26 heridas el 3 de Agosto de 2019, en un almacén Walmart de El Paso, puso presente el odio como factor para las matanzas colectivas.

En su escrito de cuatro páginas y más de 2,300 palabras, habla de la invasión de los hispanos y la necesidad de frenarla. También se refiere la teoría del reemplazo que sostiene que los blancos eventualmente serán desplazados por las minorías.

Crusius, menciona estar inspirado en el expresidente Donald Trump.

Pero la esperanza que las cosas cambien se estrellan como el Titanic conta el iceberg.

Para la conferencia anual de la NRA que tendrá lugar en Houston, esta semana, Trump y el senador Ted Cruz están entre los oradores principales.

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