Brasilia, 6 jun (EFE).- El presidente brasileño, Michel Temer, volvió a calificar hoy de “ficción policial” una investigación que intenta determinar sus relaciones con la empresa Rodrimar y si la benefició con un decreto sobre la actividad portuaria en el país.

“El decreto sobre puertos no trajo nada en favor de esa empresa”, pero “sin hechos nuevos ni pruebas” se intenta ahora “reabrir una investigación que ha sido archivada dos veces por falta de pruebas”, dice una nota divulgada por la Secretaría de Comunicación de la Presidencia.

El comunicado oficial alude a una investigación en la que, según la Policía Federal, se encontraron indicios de que Temer recibió, en 1998, comisiones ilegales de Rodrimar y otras empresas del sector portuario por valor de 340.000 reales (hoy 89.500 dólares) por mes.

Temer era entonces diputado y, de acuerdo a las autoridades, al menos parte de esas comisiones se entregaban a título de donaciones para sus campañas electorales, cuando en realidad todo respondía a su supuesta actuación política en favor de esa empresa.

Las sospechas contra el presidente se apoyan ahora en unas “planillas” de supuestos pagos ilegales hallados por la Policía con Rodrimar, en las que aparecen registradas entregas de dinero a una persona identificada con las iniciales “MT”.

Según Temer, “con base en ese documento se produce ahora un fantasioso escenario de reconstrucción arqueológica alimentado en una inmensa farsa”.

El mandatario recuerda además que Erika Santos, la mujer a la que se le atribuyó hace casi 20 años la entrega de esas planillas, negó luego en 2001 que lo hubiera hecho o que siquiera supiera de la existencia de esos papeles.

Para reforzar esa posición, la Secretaría de Comunicación de la Presidencia difundió hoy, junto con la nota oficial, una carta que Erika Santos le envió a Temer el 21 de marzo de 2001.

Según esa carta, esos documentos llegaron a manos de Santos “en forma anónima, en un sobre cerrado sin identificación ni remitente”, y ella “nunca” tuvo certeza “de la verdad de su contenido ni de su origen”.

Santos entonces estaba casada con el economista Marcelo de Azeredo, en la época presidente de una empresa estatal que se ocupa de la gestión del puerto de Santos, el más importante del país, y en la que se sospecha que Temer ejercía una fuerte influencia política.

En el último año, Temer ha sido objeto de diversas sospechas de corrupción que incluso, en dos ocasiones, llegaron a convertirse en denuncias formales presentadas por la Fiscalía General ante la Corte Suprema.

Sin embargo, en ambos casos, la Cámara de Diputados se negó a despojarle de sus fueros e impidió la eventual apertura de un juicio penal en su contra.

Las investigaciones continúan, pero en cualquiera de los casos solamente podrían llegar a los tribunales a partir del próximo 1 de enero, cuando Temer concluirá su mandato y le entregará el poder al ganador de las elecciones que se celebrarán en octubre.