Santiago de Chile, 23 jul (EFE).- Carmen Gloria Quintana, que en 1986 fue quemada por militares, reveló hoy que Michelle Bachelet le salvó la vida cuando fue ingresada en un centro hospitalario donde la actual presidenta de Chile trabajaba como doctora.

Quintana, una psicóloga que actualmente es agregada científica en la embajada de Chile en Canadá, resultó con el 62 % de su cuerpo quemado cuando unos soldados la rociaron con gasolina y le prendieron fuego junto al fotógrafo Rodrigo Rojas, quien murió tras 96 horas de agonía.

«En la Posta Central (hospital de Urgencias) ya nos daban por muertos, así que nos iban a enviar para la casa y la doctora Michelle Bachelet estaba ahí haciendo su internado», recordó Quintana en declaraciones a Radio Cooperativa.

«Ella dijo que bajo su responsabilidad nosotros quedábamos hospitalizados mientras no hubiera una reubicación en otro hospital o centro de salud», añadió.

«La doctora Bachelet, desde ese momento, es muy cercana a mi persona. Le agradezco infinitamente su acto de valentía de haber arriesgado su carrera por proteger la vida de Rodrigo y la mía», relató la mujer, que aún lleva en su cara y cuerpo las huellas de la agresión.

Quintana, una universitaria de 18 años cuando fue atacada, también consideró positivo que la Justicia haya reabierto el juicio y ordenado la detención de siete exmilitares como presuntos autores.

«Me siento con esperanza de que por fin se haga justicia después de 29 años de impunidad en que se ha mantenido este caso», comentó.

El juez especial Mario Carroza ordenó esta semana la detención de los siete tras el testimonio de Fernando Guzmán, un exrecluta que también integró la patrulla implicada.

Bachelet, preguntada por los periodistas, comentó hoy que «es bueno que se llegue a la verdad y que pueda haber justicia, aunque demore 29 años.

Sin referirse a lo que ella hizo, la mandataria consideró «importante» el giro que ha tomado el caso, «porque la verdad y justicia nos pueden permitir que hechos de esa naturaleza nunca vuelvan a repetirse».

«Lamentablemente Rodrigo falleció, pero a su familia y Carmen Gloria, un gran abrazo de mi parte», añadió Bachelet.

Verónica De Negri, madre de Rodrigo Rojas, ratificó la intervención de Bachelet y comentó a Radio Cooperativa que «ella se la jugó por ambos, incluso exponiendo su vida. Me emociona que sea tan humilde y mantenga silencio sobre eso», señaló.

El juez inició el miércoles interrogatorios y careos entre los detenidos, que prosiguen hoy, según fuentes judiciales.

En la época, la versión oficial fue que los jóvenes se habían quemado al inflamarse unas bombas molotov que portaban y en el juicio consiguiente sólo el jefe de la patrulla, Pedro Fernández Dittus, fue condenado a 600 días de prisión por homicidio involuntario.

Según Carroza, si los nuevos antecedentes lo ameritan, podría cambiar la tipificación del delito a homicidio calificado.

En su testimonio, el exrecluta Guzmán sostuvo que el verdadero autor no fue Fernández Dittus, sino Julio Castañer, un teniente perteneciente al Servicio de Inteligencia.

Castañer alcanzó el grado de coronel en el Ejército, para el que continúa trabajando, ahora como empleado civil en la ciudad de Punta Arenas, mientras Fernández Dittus sólo llegó a capitán.

«El verdadero culpable tiene nombre y apellido: Julio Castañer, ese es el nombre», declaró Guzmán en su testimonio, publicado en la prensa.

«Castañer ordena rociarlos con la misma bencina que fueron a buscar afuera (…), rocían los dos muchachos con eso, se acerca a la muchacha y empieza a intimidarla con un encendedor: ‘¿Querís que te queme, conchetumadre?’, le decía… La niña (Carmen), asustada, solamente lloraba», relató.

Agregó que personalmente debió golpear a Rodrigo Rojas cuando Castañer le ordenó «Pégale, huevón, pégale conchetumadre», pero que lo hizo con un bidón de combustible vacío.

«Después me subo al camión y este tipo todavía seguía hueveando a la Carmen con el encendedor: ‘¿Querís que te queme, conchetumadre, querís que te queme por andar haciendo hueás? Hasta que hizo combustión», agregó.

«Cuando se terminaron de apagar, todavía echaban humo envueltos en la frazada. El Castañer se acerca al Fernández Dittus y le dice: ‘Matémoslos, es la única solución que tenemos, porque esto nos va a traer consecuencias’. Fernández Dittus le dice: ‘No, yo soy católico, no los puedo matar’, y ordenó que los subiéramos al camión».

Rodrigo Rojas y Carmen Gloria Quintana fueron llevados a las afueras de Santiago y arrojados a una zanja, de la que lograron salir y pedir ayuda algunas horas más tarde.

En la madrugada de este jueves, Julio Castañer fue agredido en el aeropuerto de Punta Arenas, durante su traslado a Santiago para quedar a disposición del juez.