Bogotá, 30 mar (EFE).- Con optimismo y un compromiso unánime de apoyar el proceso que se viene fue recibido en América el anuncio hoy de que el Gobierno colombiano y el Ejército de Liberación Nacional (ELN) iniciarán un diálogo, que se da en medio de la etapa final del proceso de paz que se desarrolla en Cuba con las FARC.

El Ejecutivo de Juan Manuel Santos y la segunda guerrilla del país decidieron instalar una «mesa de conversaciones pública» en Ecuador con el fin de llegar «a un acuerdo final para terminar el conflicto armado», de más de medio siglo, según anunció el negociador colombiano Frank Pearl en Caracas.

De acuerdo con el negociador, las conversaciones se desarrollarán en Ecuador, Venezuela, Chile, Brasil y Cuba, naciones que actuarán como garantes, junto a Noruega.

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, ofreció «todo el apoyo» para el desarrollo de las conversaciones de paz con el ELN y calificó a su par colombiano, Juan Manuel Santos, como «un perseverante buscador de la paz».

Brasil aseguró que «recibió con gran satisfacción» la noticia y reafirmó su disposición para seguir actuando como país garante de este proceso, que ve como un nuevo paso en la «reconciliación nacional y consolidación de la paz» en el país vecino.

Con el proceso de paz con las FARC acercándose a su fin tras más de 3 años de negociaciones y el anuncio de hoy de diálogos con el ELN «está más cerca lo que el presidente (Juan Manuel) Santos llamó ‘fin definitivo del conflicto armado en Colombia'», sostuvo el Gobierno brasileño, que ve que este nuevo paso también «traerá efectos positivos para toda la región».

El Gobierno ecuatoriano, que acogerá la primera mesa de diálogo entre las partes, expresó su esperanza en la consecución de una paz justa y definitiva para el hermano pueblo colombiano y para toda Latinoamérica». «¡Nunca la paz estuvo tan cerca!, agregó el canciller Guillaume Long.

Cuba, que además de ser sede del proceso de paz con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) también será garante en las negociaciones con el ELN, reiteró su «firme compromiso» con la paz del país suramericano y aseguró que continuará «contribuyendo en todo lo posible al logro de un acuerdo final» con la segunda guerrilla colombiana.

El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, destacó que este «paso importante» refuerza el deseo de Colombia en favor de una «paz sostenible», mientras que su par de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, lo consideró un «paso concreto y esperanzador hacia una paz anhelada durante décadas por todo el pueblo colombiano, por nuestro continente y por el mundo».

Almagro, además, ofreció al Gobierno colombiano «todo el apoyo, los mecanismos y los recursos» de su organización «para caminar hacia una paz con equidad».

La Unión de Naciones Suramericanas expresó que la decisión conocida hoy «es la pieza que faltaba para completar el proceso de paz» que se lleva a cabo con las FARC.

«El nuevo proceso d conversaciones con el ELN como con las FARC será exitoso si en las 2 mesas abiertas se cocina la misma comida de paz», escribió en Twitter el secretario general del organismo, Ernesto Samper, quien gobernó en Colombia entre 1994 y 1998.

Justamente el jefe negociador de las FARC en los diálogos con el Gobierno colombiano, «Iván Márquez», alias de Luciano Marín Arango, afirmó desde Cuba que están junto con el ELN en búsqueda de «la paz con justicia social» y que hoy es un «día histórico».

Amnistía Internacional dijo que aunque el anuncio del diálogo con los procesos paralelos con las dos guerrillas colombianas traen «la esperanza de que más de medio siglo de conflicto en Colombia terminará pronto», se debe buscar «justicia para las víctimas de abusos y violaciones a los derechos humanos» en el país suramericano.

Dentro de Colombia, el senador del izquierdista Polo Democrático Alternativo Iván Cepeda dijo que el anuncio de este miércoles cumple el propósito de buscar una paz «estable duradera y completa» y que una de las primeras tareas será «empalmar» el proceso con los diálogos de paz con las FARC.

También como «esperanzador» recibió el anuncio el defensor del pueblo de Colombia, Alfonso Cajiao, que sin embargo pidió al ELN que suspenda los actos violentos en contra de la sociedad civil y los ataques contra la infraestructura del país.

La entidad que dirige Cajiao, además, pidió al grupo guerrillero entregar a un niño de dos años que mantiene en su poder, hijo de una desmovilizada de ese grupo, como un primer gesto de su voluntad de paz.

El ELN, fundado hace 51 años y de inspiración marxista-leninista, cuenta actualmente con unos 1.500 combatientes.