Montevideo, 9 sep (EFE).- Las cinco familias sirias que acampan por tercer día consecutivo frente a la sede del Gobierno uruguayo en Montevideo seguirán concentradas después de que no prosperara una reunión mantenida hoy con miembros del Ejecutivo y que no lograran que se les facilite la salida del país rumbo a Líbano.

Ali Ahmad, traductor de las familias durante la negociación, informó a Efe que «no hay ninguna novedad» y que los 42 refugiados sirios, en su mayoría niños, seguirán adelante con su reivindicación en la céntrica plaza Independencia de la capital uruguaya en una jornada lluviosa como la de este miércoles.

El interlocutor señaló que el derrotero de la negociación ha sentado «muy mal» a las familias pero que no existe la posibilidad de que corten la calle como represalia, una opción que apuntaban algunos diarios locales.

Los refugiados, que llegaron a Uruguay en octubre de 2014 por decisión del expresidente José Mujica (2010-2015), solicitan que se les facilite el dinero del pasaje para trasladarse a otro país, principalmente Líbano, así como un pasaporte que les permita una mayor movilidad que el «documento de identidad y viaje» que les concedió el Ministerio de Relaciones Exteriores uruguayo.

Las cinco familias estuvieron acogidas en un campamento libanés para refugiados antes de llegar a Suramérica y consideran que sus posibilidades de futuro en el país árabe son mayores que en Uruguay, donde estiman que el costo de la vida es muy caro.

Acerca de este asunto, el titular de la Secretaría de Derechos Humanos, Javier Miranda, indicó a Efe que el Estado calculó unas ayudas en función del número de integrantes de las familias y de unos parámetros elaborados para que pudieran sostenerse dignamente.

«Se calculó sobre dos partidas; un fondo fijo que reciben durante dos años mensualmente y una segunda partida que es por un año que cubre algunos aspectos como el transporte, las comunicaciones, vestimenta o consumos del hogar que ellos gastan en el mes y que justifican el gasto con las facturas», explicó Miranda.

En cuanto a las dificultades para abandonar Suramérica debido a sus documentos, Miranda dijo que lo que les facilitó la Cancillería se ajusta al marco de reasentamiento de refugiados de la ONU y les permite salir del país, pero matizó que depende de «terceros Estados» el aceptar su ingreso o no.