Sao Paulo, 29 mar (EFE).- El ministro de Economía de Brasil, Joaquim Levy, quedó envuelto hoy en una polémica por haber dicho, en una conferencia cerrada al público, que la presidenta Dilma Rousseff toma decisiones que, a veces, no son efectivas.

“Creo que hay un deseo genuino de la presidenta de arreglar las cosas, a veces, no de la manera más fácil, no de la manera más efectiva, pero existe un deseo genuino”, dijo Levy, según publica el diario Folha de Sao Paulo.

La frase -cuyo audio divulgó el periódico en su versión digital- fue dicha el martes pasado durante un encuentro realizado en Sao Paulo, a puerta cerrada, con exalumnos de la Universidad de Chicago, donde se graduó el ministro.

Levy, considerado un hombre del mercado financiero, asumió el cargo en enero pasado en el segundo Gobierno de Rousseff con la misión de dar un guiño a la confianza económica y también de llevar adelante un ajuste fiscal que busca un superávit primario del 1,2 % del Producto Interno Bruto (PIB) para 2015.

Una de las pugnas del Gobierno de Rousseff con aliados y la oposición en el Congreso tiene como eje las medidas de contención de gastos y fin de beneficios para empresas que forman parte del plan de Levy, en un año con perspectivas de no registrar crecimiento.

El ministro, tras conocerse su palabras a través de la prensa, señaló en un comunicado a título personal que su comentario sobre la efectividad de las decisiones de Rousseff había sido sacado de contexto.

Además, reprodujo más ampliamente lo que dijo ante los economistas.

“Aquellos que tienen la honra de ser ministros saben que la orientación política del Gobierno es genuina, reconocen que el cumplimiento de sus deberes exigen acciones difíciles, inclusive la excelentísima señora presidenta, Dilma Rousseff, y ellos tiene la humildad de reconocer que no todas las medidas tomadas tienen la efectividad esperada”, dijo Levy en su comunicado

El titular de Hacienda explicó que el objetivo de su discurso fue destacar la “importancia de ejecutar rápidamente” los puntos de las medidas de ajuste para garantizar el crecimiento de Brasil.

El impacto político de la declaración de Levy sobre la falta de efectividad de Rousseff tuvo eco entre dirigentes aliados y opositores al gobernante Partido de los Trabajadores.

El jefe del bloque de senadores del aliado Partido del Movimiento de la Democracia Brasileña (PMDB), Eunicio Oliveira, reconoció que esa declaración “no ayuda” a la negociaciones que el Gobierno realiza en el Congreso para aprobar las medidas económicas

Por su parte, el jefe del bloque de del conservador y opositor Demócratas en la cámara alta, Ronaldo Caiado, aprovechó la declaración de Levy para afirmar que la presidenta Rousseff “es una persona con enorme dificultad para relacionarse”.

“Es lógico que Levy, si pudiera decirlo, diría que es difícil que las cosas puedan avanzar con la presidenta”, sostuvo.

El ministro Levy, quien fue secretario del Tesoro en la gestión de Luiz Inácio Lula da Silva (2003-2010), protagonizó así una nueva declaración polémica desde que se hizo cargo de las cuentas públicas del Gobierno.

El 28 de febrero criticó las políticas de Rousseff y de su antecesor, Guido Mantega, que dieron exenciones en las cargas laborales a las empresas como parte de las medidas anticíclicas por la crisis internacional.

El ahora ministro dijo que la medida era “grosera”, lo cual le provocó un tirón de orejas de la propia Rousseff, quien al día siguiente dijo que la declaración de Levy había sido “infeliz” y “demasiado coloquial”.

Pocos días después de ocupar su cargo, en enero, Levy provocó reacciones dentro del PT al afirmar que las reglas del seguro de desempleo en Brasil eran “anacrónicas”, al justificar la decisión de exigir mayores reglas para la concesión de la prestación por desempleo.

La aprobación del ajuste fiscal es uno de los asuntos que más problemas le ha causado al Gobierno en el aspecto político, además del desgaste causado por el escándalo de corrupción en la empresa petrolera estatal Petrobras.