Asunción, 1 may (EFE).- Representantes de sindicatos paraguayos protestaron hoy en Asunción en reclamo de un reajuste salarial del 30 % y en repudio de la persecución a los dirigentes sindicales, con motivo de la celebración del Día Internacional del Trabajo.

Trabajadores de instituciones públicas como el Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC) y el Instituto de Previsión Social (IPS, la seguridad social paraguaya), así como miembros de centrales sindicales se manifestaron ante la sede del Ministerio de Trabajo, en el centro de Asunción.

Sus reclamos se centran en el pedido de un reajuste salarial equivalente al 30 %, «que no es un aumento, sino una subida proporcional a la tasa de inflación», explicó a Efe Julio López, dirigente de la central Confederación de la Clase Trabajadora (CCT).

Paraguay cerró el año 2015 con una tasa de inflación del 3,1 %, un 1,1 % inferior a la registrada al finalizar el año anterior, cuando la tasa se situó en el 4,2 %, según datos del Banco Central.

Por su parte, la moneda oficial de Paraguay, el guaraní, se depreció un 25 % en el 2015 con respecto al dólar, por la caída de ingresos en las exportaciones de soja y carne y la desaceleración de las economías de la región.

El salario mínimo interprofesional en Paraguay se sitúa actualmente en 1.824.055 guaraníes (unos 325 dólares), una cifra que se ha mantenido inalterable desde 2014, cuando el Poder Ejecutivo decretó un reajuste del 10 %.

Los trabajadores solicitan un nuevo ajuste que responda a la pérdida del poder de compra real de los salarios de los paraguayos, pese a que el ministro de Trabajo, Guillermo Sosa, descartó esta posibilidad en declaraciones a medios locales.

Otro pedido de las centrales obreras es el «cese de la persecución y represión contra dirigentes sindicales» que, según López, se materializa en «despidos, presiones e incluso imputaciones penales».

Recordó el caso de once trabajadores pertenecientes a la Liga de Obreros Marítimos que permanecen bajo arresto desde hace más de un año tras participar en protestas laborales en el Puerto de Caacupemí, en el Gran Asunción.

También se refirió a los chóferes de la línea 49 de autobuses, despedidos en junio del año pasado tras conformar un sindicato, y que protestan desde entonces en carpas instaladas frente a la sede del Ministerio de Trabajo.

«Con el actual Gobierno se está produciendo una regresión a épocas anteriores en cuanto al respeto de la libertad y los derechos sindicales», manifestó López.

La movilización de este Primero de Mayo se produce una semana después de que los campesinos alcanzaran un acuerdo con el Gobierno para la refinanciación de las deudas que habían contraído para producir sus cosechas, un pacto logrado después de 23 días de movilizaciones.

Luis Aguayo, coordinador de la Mesa Intersectorial que convocó a estas manifestaciones, declaró a Efe que el acuerdo transmite el mensaje de «una unión entre el campesinado y los obreros de la ciudad» y que las más de tres semanas de protesta instauraron «un doctorado en la lucha social de masas».

Estudios de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) sobre países como Argentina, Brasil, Chile y Uruguay indican que la mejora del salario mínimo se ha traducido en una caída de la desigualdad, sin afectar negativamente al empleo.

Por su parte, tanto la Organización Internacional del Trabajo (OIT) como la Agencia de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) observan que en América Latina existe un alto nivel de incumplimiento del salario mínimo y recomiendan ajustes periódicos, preferentemente anuales, para que alcance a cubrir las necesidades básicas del trabajador y su familia y poder avanzar en la meta de la erradicación del hambre.