Santiago de Chile, 25 abr (EFE).- El expresidente de Chile Ricardo Lagos le restó importancia al lento inicio de las conversaciones populares convocadas por el Gobierno chileno para el proceso de elaboración de una nueva Constitución, en una reunión que sostuvo hoy con la mandataria Michelle Bachelet.

En una cita celebrada en el Palacio de la Moneda, sede del Ejecutivo, Lagos le entregó un texto de 372 páginas a la presidenta de Chile, que incluye casi 9.000 ideas para considerar en la nueva carta fundamental.

“Al comienzo, también costó que esto partiera, francamente, pero estas cosas toman su tiempo”, dijo a los periodistas el exgobernante chileno (2000-2006) sobre la consulta popular que realizó su fundación, Democracia y Desarrollo, cuyos resultados fueron entregados este lunes al Ejecutivo.

Desde el 23 de abril, el Gobierno de Chile dispuso de varios canales para que los chilenos que lo deseen y los extranjeros residentes con derecho a voto puedan inscribirse para participar individual o colectivamente en los cabildos (asambleas locales) para debatir sobre la futura Constitución chilena.

Estas conversaciones pretenden constituir una batería abierta de temas a discutir para sopesar en la nueva Carta Magna del país austral.

“Tu Constitución” es la publicación que Lagos le entregó hoy a Bachelet y que según el expresidente pretende que sea un “insumo” para todos los interesados en participar del debate de la nueva Constitución del país austral.

La Constitución actual, que data de 1980, fue impuesta en plena dictadura cívico-militar por Augusto Pinochet (1973-1990) y sufrió solo algunas modificaciones durante el Gobierno del socialista Ricardo Lagos.

La redacción de una nueva Carta Magna es uno de los pilares del programa de la presidenta Bachelet, quien ya había anticipado que el mecanismo se desarrollaría a través de las instituciones vigentes y que incluiría procesos de participación ciudadana como consultas y cabildos.

Sin embargo, numerosas organizaciones no gubernamentales y sindicales y colectivos próximos a la izquierda demandan que la sociedad civil tenga un rol mucho más decisorio en la elaboración de la nueva Constitución, con fórmulas que incluyen un plebiscito y una Asamblea Constituyente.