Brasilia, 15 dic (EFE).- La investigación sobre la corrupción en la petrolera Petrobras llegó hoy a las casas del jefe de la Cámara de Diputados, dos ministros y otros líderes del influyente Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), que dirige el vicepresidente del país, Michel Temer.

Las residencias oficiales del jefe de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha, de los ministros de Ciencia y Tecnología, Celso Pancera, y de Turismo, Henrique Eduardo Alves, así como las del exministro y senador Edison Lobao, del diputado Aníbal Gomes y otras diez personas vinculadas al PMDB fueron allanadas por la policía.

Los agentes también se dirigieron a la residencia del senador y exministro Fernando Bezerra, del Partido Socialista Brasileño (PSB), pero con estrecha relación con el PMDB, al que estuvo afiliado hasta hace unos pocos años.

Las operaciones fueron ordenadas por el magistrado Teori Zavascki a petición de la Fiscalía, que investiga denuncias sobre la supuesta participación de políticos en la vasta red de corrupción que operó en Petrobras y que, según la propia compañía, se apropió en forma ilegal de unos 2.000 millones de dólares entre 2004 y 2014.

Las autoridades policiales informaron de que también realizaron operaciones similares en la residencia particular de Cunha, en Río de Janeiro, y en sus oficinas en la Cámara de Diputados.

El senador Lobao fue ministro de Minas y Energía durante el primer mandato de la actual presidenta del país, Dilma Rousseff, y también había ocupado ese cargo durante la gestión de Luiz Inácio Lula da Silva, antecesor y padrino político de la mandataria.

Bezerra dirigió la cartera de Integración entre 2011 y 2013, en el primer mandato de la presidenta Dilma Rousseff.

Las autoridades explicaron que la operación buscaba “pruebas” sobre el escándalo en Petrobras, pero declinaron informar sobre la voluminosa documentación incautada en las operaciones realizadas en Brasilia, Sao Paulo, Río de Janeiro y otros cinco estados del país.

El presidente de la Cámara de Diputados, que puede perder su escaño en un proceso que hoy mismo fue aceptado a trámite en ese órgano legislativo, sugirió que el foco que se puso en el PMDB pudo tener objetivos “políticos”.

Como jefe de la cámara baja, Cunha aceptó el inicio de un proceso con miras a la destitución de Rousseff y consideró “muy extraño” que la Policía se haya centrado en el PMDB, cuando “todo el mundo sabe que el responsable del asalto a Petrobras y la corrupción” es el Partido de los Trabajadores (PT), al que pertenece la mandataria.

“Todos los días sabemos algo nuevo sobre los robos del PT y así, de repente, hacen una operación sólo contra el PMDB”, declaró Cunha.

En su opinión, la acción policial de hoy demuestra que “el PMDB debe abandonar de una vez este Gobierno” y tiene que hacerlo “con rapidez”, para pasar a engrosar las filas de la oposición que se ha manifestado en favor de la destitución de Rousseff.

El proceso contra la mandataria ya comenzó en la Cámara de Diputados, pero fue suspendido por el Tribunal Supremo, que mañana esclarecerá algunos detalles sobre el trámite, con lo cual pudiera ser reanudado esta misma semana, con Cunha aún como jefe de los Diputados.

En las últimas semanas, las relaciones entre Rousseff y el PMDB se han resentido y hay corrientes internas en esa formación, cada vez más numerosas, que abiertamente llaman a abandonar el Gobierno y apoyar el juicio contra la jefa de Estado.

La señal más clara en ese sentido fue una explosiva carta que Temer le dirigió a Rousseff la semana pasada en la cual sostiene que la mandataria “nunca” confió en él ni en el PMDB.

Temer, primero en la línea sucesoria en caso de una destitución de Rousseff, aseguró que la mandataria siempre lo trató como una suerte de objeto “decorativo” y que el PMDB ha sido para el Gobierno un “mero accesorio, secundario y subsidiario”.