Asunción, 27 abr (EFE).- La Nunciatura Apostólica en Paraguay negó hoy las acusaciones acerca de su supuesto pedido dirigido al diario La Nación, propiedad de Sarah Cartes, hermana del presidente paraguayo Horacio Cartes, para que parase la serie de reportajes sobre sacerdotes abusadores que estaba publicando ese medio.

Un grupo de periodistas de La Nación se manifestó el martes, coincidiendo con el Día del Periodista Paraguayo, frente al edificio del rotativo, para denunciar que la publicación de la serie había sido interrumpida por la dirección del diario debido a “presiones”.

Algunos periodistas declararon que fue el Nuncio Apostólico, Eliseo Ariotti, quien llamó personalmente a Sarah Cartes para interrumpir “Iglesia Oscura”, el trabajo de investigación elaborado por La Nación sobre curas acusados por abusos sexuales.

Sin embargo, el comunicado de la Nunciatura niega que Ariotti haya pedido “a la dirección del periódico y a la propietaria de La Nación parar con las publicaciones referentes a abusos por parte de unos eclesiásticos”.

“Esta Nunciatura rechaza categóricamente cualquier acusación de censura y de parar las investigaciones concernientes a abusos por parte de eclesiásticos”, dice el comunicado.

Sin embargo, la Nunciatura reconoce que Ariotti se entrevistó con la dirección del diario para solicitar una rectificación sobre una de las informaciones de la serie: la referente al sacerdote argentino Carlos Ibáñez, que en 1992 fue suspendido de sus funciones por delitos de abusos a menores en su país.

Ibáñez se trasladó a Paraguay, donde ofició misas, bautismos y matrimonios en Paraguay valiéndose de una identidad eclesial falsa, según reconoció la pasada semana la Conferencia Episcopal paraguaya.

De acuerdo con el comunicado de la Nunciatura, la serie de La Nación afirmaba que Ariotti disponía desde hace un año de la documentación sobre los antecedentes y las actividades de Ibáñez.

Pero según el comunicado, el Nuncio no tuvo ese informe hasta poco antes de las pasadas Navidades, dato que luego fue rectificado por el rotativo.

Ariotti dijo a una radio local que esa información errónea le causaba un daño moral al hacerle “pasar como uno que protege los abusos”.

En ese sentido, el presidente del Grupo Nación Comunicaciones, José María Agüero, declaró a Efe que el diario pidió disculpas públicas por haber publicado esos datos.

Sin embargo, Agüero rechazó que el diario haya ejercido la censura sobre su equipo de investigación y su trabajo.

“Nosotros no lo llamamos censura porque se publicó una información que antes nadie en Paraguay se había animado a publicar (..) Se les dieron todos los recursos y libertad al equipo de investigación”, señaló Agüero.

Añadió que la interrupción de la serie se debió a una decisión de toda la dirección y que fue solo “en papel”, ya que el martes se publicó en formato audiovisual, según recordó.

“Estamos evaluando cómo continuar (la serie)”, dijo Agüero.

Por su parte, Aldo Benítez, uno de los periodistas responsables de “Iglesia Oscura”, explicó a través de las redes sociales que el equipo de investigación fue informado el lunes por los dueños del diario de que esas publicaciones “ya no se podían seguir haciendo”.

Añadió que esa decisión se debió a una “presión que, ante la evidencia de los hechos, diría que viene de poderosos grupos mafiosos que pretenden seguir trabajando en la oscuridad absoluta y el silencio de los medios, que es lo que les conviene”.

“Gracias a La Nación por darme la oportunidad de trabajar en algo realmente complejo y dejar que lo publiquemos, aunque después no supieron aguantar la presión”, escribió Benítez en su cuenta de Facebook.