Buenos Aires, 15 oct (EFE).- La Cámara Nacional Electoral (CNE) argentina se reunirá con las candidaturas presidenciales para pedir “tranquilidad” de cara a los comicios del 25 de octubre, a fin de garantizar la transparencia y evitar que acusaciones de fraude enturbien el proceso, informaron hoy a Efe fuentes de la CNE.

Las autoridades electorales citaron para el próximo jueves a los jefes de campaña y a los apoderados de los seis aspirantes presidenciales para detallarles la medidas adoptadas recientemente por la CNE, que mejoran la transparencia del criticado sistema electoral argentino y minimizan las posibilidades de irregularidades, según las fuentes.

A su vez, la CNE pedirá a los candidatos que transmitan calma y pidan cautela a sus propios bloques políticos, con el objetivo de que tanto las autoridades de mesa como los fiscales designados para vigilar el proceso en nombre de cada partido desarrollen sus funciones “tranquilos” y “que no trabajen contrarreloj”.

Tras reunirse con distintos sectores, la Cámara confeccionó a finales de septiembre una lista de puntos para garantizar la transparencia electoral, duramente cuestionada a raíz de diversas irregularidades denunciadas en votaciones provinciales celebradas este 2015.

Aunque por falta de tiempo no todas las iniciativas propuestas se podrán implementar en los comicios del 25 de octubre, como la boleta única, la autoridad electoral busca resolver algunos de los principales focos de polémica, como el robo de papeletas denunciado en las elecciones primarias celebradas a comienzos de agosto.

En cada colegio se instalará un cuarto oscuro especial con una reserva de papeletas que garantice todas las opciones sufragio y se han unificado los formularios para tratar de minimizar errores en la transmisión de datos entre las mesas y el Correo argentino.

Desde la Cámara señalaron también que, al haber menos candidaturas que en los comicios primarios, el recuento será más sencillo, aunque se estima que los primeros datos oficiales de recuento no aparecerán hasta cinco horas y media después del cierre de los colegios (que se producirá a las 21.00 GMT).

Las críticas al sistema electoral argentino se recrudecieron a raíz de los comicios para elegir gobernador en la norteña provincia de Tucumán, celebrados el pasado 23 de agosto.

Denuncias de fraude y clientelismo, quema de urnas, fallos de seguridad en la custodia de los votos, llamadas a la movilización popular e intervenciones judiciales calentaron un proceso que no culminó hasta un mes después, con la ratificación del triunfo del kirchnerista Juan Manzur.

En ese marco, la oposición se unió para reclamar al Gobierno medidas que garantizasen la transparencia en los comicios presidenciales.

Incluso la Iglesia católica argentina se sumó a las críticas con un duro mensaje que pedía colaboración a los poderes del Estado para acabar con el “clima de agravios, sospechas y denuncias que debilitan la credibilidad de personas e instituciones”.

Los incidentes en Tucumán venían precedidos por el presunto robo de boletas y votos no contabilizados en las primarias de la provincia de Buenos Aires, principal distrito electoral del país con un tercio del electorado, y por los interrogantes levantados por el estrecho margen que dio al socialismo el Gobierno de la provincia de Santa Fe (centro).