Lima, 31 may (EFE).- El presidente de Perú, Pedro Pablo Kuczynski, aseguró hoy que la muerte de dos policías peruanos en un atentado de presuntos narcotraficantes fue en venganza por las incautaciones de drogas realizadas en los últimos días por la Policía Nacional del Perú (PNP).

Kuczynski lamentó la muerte de los suboficiales de segunda Gino Apaza y John Bernales en una emboscada ocurrida hoy en la sureña región de Ayacucho, dentro de la zona conocida como el Valle de los Ríos Apurímac, Ene y Mantaro (VRAEM), la mayor cuenca cocalera de Perú.

El atentado ocurrió a las 11.30 hora local (16.30 GMT) cuando los dos policías realizaban una patrulla en esa zona de la selva montañosa de Perú con dos vehículos donde había otros dos agentes, quienes pudieron repeler el ataque.

El mandatario afirmó que el atentado fue una “venganza” por los recientes golpes de la Policía al narcotráfico, entre ellos la incautación de 721 kilos de cocaína, armamento y municiones en la central región de Junín, que sirve de acceso al VRAEM.

En los últimos días también se decomisó otro cargamento de 300 kilos de clorhidrato de cocaína en el céntrico municipio limeño de Jesús María, supuestamente procedente del VRAEM, además de la incautación a bordo de un camión de productos químicos usados para elaborar cocaína, también en Lima.

“No podemos seguir así. Para combatir la droga necesitamos desarrollo económico en esa zona tan pobre del Perú, pero que tiene tanto potencial”, apostilló Kuczynski.

El primer ministro, Fernando Zavala, agregó, en conferencia de prensa, que el Ministerio del Interior ya abrió una investigación para esclarecer el caso y “no descansará hasta encontrar a los responsables” del atentado.

El VRAEM concentra casi la mitad de las no menos de 55.000 hectáreas de cultivos de hoja de coca, materia prima de la cocaína, que tiene Perú actualmente, y produce el 70 % de las alrededor de 400 toneladas de cocaína producidas anualmente en el país, según la Comisión Nacional para el Desarrollo y Vida sin Drogas (Devida).

Esa zona, una extensa y agreste área de frondosa selva montañosa, es también el último reducto de los remanentes del grupo armado Sendero Luminoso, a quienes las autoridades peruanas acusan de estar asociados al narcotráfico. EFE