Asunción, 27 oct (EFE).- La investigadora mexicana Flavia Freidenberg destacó hoy en Asunción que las 250 reformas electorales realizadas en Latinoamérica entre 1978 y 2015 que ha estudiado tienen como característica principal que «son procesos elitistas alejados de la ciudadanía».

Freidenberg, que realizó este estudio, primero desde la Universidad de Salamanca (España) y actualmente desde Instituto de Investigaciones Jurídicas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), resaltó la ausencia de la participación ciudadana como norma general en estos procesos en el continente.

«No son procesos inocentes que se hacen en un vacío, tienen efecto sobre las diferentes dimensiones del sistema político. Pueden tener consecuencias beneficiosas o pueden tener consecuencias nefastas», advirtió la investigadora.

En ese sentido, dijo que las reformas electorales deben afectar al nivel de fortaleza de las instituciones y a los «vínculos» entre electores y ciudadanía, así como a la relación entre la ciudadanía y las instituciones.

Esta fue una de las conclusiones sobre las tendencias y consecuencias de reformas electorales en 17 países de América Latina en casi 40 años, y que Freidenberg presentó durante su ponencia este jueves en la XIII Conferencia de la Unión Interamericana de Organismos Electorales (Uniore), celebrada en la capital paraguaya.

Además, Freidenberg también advirtió la importancia de pluralidad en el tablero político porque «es lo que construye mejores democracias».

«La suma de juegos estratégicos y de preferencias competitivas hace más complicada la democracia, claro que sí. Pero la hace democracia», detalló.

La investigadora advirtió que «los procesos de reforma electoral son juegos estratégicos. Dejemos de ver la política latinoamericana como un juego de buenos hombres blancos. No es solo eso (…). Son pura estrategia donde cada uno quiere ganar».

Freidenberg también habló sobre la importancia de las reglas «formales» que «restringen, condicionan y facilitan comportamientos políticos de los individuos».

Sin embargo, añadió que «no son las únicas reglas», ya que en los países de América Latina las reglas «informales», como el clientelismo, el patronazgo o el compadrazgo «están mucho más rutinizadas, mucho más conocidas, mucho más aceptadas y mucho más eficientes de lo que pueden ser las reglas formales».

«Aun así, las reglas formales son las que dotan de legalidad y legitimidad al sistema político. La manera en que estas reglas se configuran, se aprenden y condicionan los comportamientos políticos de los individuos son importantes», aseveró la investigadora.

Friedenberg detalló que, aunque no se le preste atención a las reglas formales, son las que establecen «el escenario de juego» y legitiman el comportamiento de los actores.

En referencia a esos actores, la mexicana destacó el papel «central» de los partidos políticos en la democracia, aunque aclaró que América Latina no se puede aplicar el patrón europeo de grandes partidos de integración de masas.

Friedenberg dijo que para ella «todo grupo político que compita en elecciones es un partido político, con más o menos estructura, ideología, densidad programática», en relación a los partidos minoritarios o independientes.

«Cuando pensamos los sistemas electorales en América Latina, pensamos que aquellos sistemas que son más estables, resistentes y consistentes frente al cambio son mejores para la democracia. Esto es una presunción a partir de un traspase de ideas de unos sistemas políticos como los europeos a nuestra percepción de América Latina», advirtió.