La Paz, 8 jun (EFE).- La boliviana Gabriela Zapata, expareja del presidente Evo Morales, declaró hoy en prisión ante una comisión de fiscales sobre una acusación en su contra por supuestamente intentar hacer pasar por hijo del gobernante a un niño que no lo es.

Los fiscales Mariana Montero, Cristina Saavedra y Marco Vargas tomaron declaraciones a Zapata esta tarde en la cárcel para mujeres de Miraflores, en La Paz, según informaron medios locales.

Como Zapata se quedó sin abogado tras la detención del jurista que la defendía, Eduardo León, se le asignó un defensor público, Edwin Enríquez, quien le acompañó durante su comparecencia.

Los funcionarios del Ministerio Público se retiraron del penal sin hacer declaraciones a los medios.

Zapata está detenida preventivamente desde fines de febrero por supuesto enriquecimiento ilícito y varios otros delitos de falsedad.

Pero además, el Gobierno denunció el mes pasado por el supuesto delito de trata y tráfico de personas a Zapata, a una familiar suya, Pilar Guzmán, y a los abogados León, William Sánchez y Walter Zuleta, que defendieron a la expareja de Morales.

La Fiscalía los investiga por supuestamente haber utilizado a un menor para hacerlo pasar por hijo del presidente ante una jueza que debía verificar si realmente existía el supuesto niño que Gabriela Zapata asegura que tuvo en 2007 con el mandatario.

Tras una investigación, la jueza dictaminó que no existe el supuesto hijo y archivó el caso.

Guzmán fue enviada a prisión, mientras que se desconoce dónde están Sánchez y Zuleta, por lo que la Fiscalía prevé declararlos en rebeldía.

León permaneció durante más de dos semanas en una celda, pese a que se determinó su arresto domiciliario por este caso.

Mientras el abogado estuvo detenido, cuatro ministerios le iniciaron otros procesos por la supuesta falsificación de su libreta de servicio militar para tramitar luego su título de abogado.

Una jueza determinó la semana pasada enviarlo a la cárcel de San Pedro de La Paz, aunque esa orden judicial tampoco se ha cumplido porque León está ingresado en un hospital público por problemas gastrointestinales.

La polémica sobre el niño comenzó en febrero cuando un periodista reveló que Morales y Zapata tuvieron una relación en 2007, de la que nació un niño reconocido legalmente por el presidente.

El gobernante reconoció que había tenido un hijo con Zapata pero afirmó que había muerto poco después de nacer, mientras que su expareja sostiene que el niño vive.

El caso, además, derivó en una investigación legislativa sobre un supuesto tráfico de influencias a favor de la empresa china Camce, compañía que se adjudicó contratos millonarios con el Estado y donde la exnovia del mandatario era gerente comercial.

El Parlamento, controlado por el oficialismo, absolvió de culpa a Morales y concluyó que no hubo tráfico de influencias.