Santiago de Chile, 23 jun (EFE).- Varias decenas de miles de estudiantes salieron hoy nuevamente a las calles de Santiago y otras ciudades de Chile en demanda de una educación de calidad, gratuita y sin lucro y en rechazo a la reforma que impulsa el Gobierno en el sistema educativo.

En la capital chilena, los jóvenes marcharon desde la céntrica Plaza Italia por la ribera del río Mapocho, en medio de manifestaciones de los vecinos que, hastiados de la violencia que suele enmarcar las protestas estudiantiles, salieron a la calle para demandarles un comportamiento pacífico.

No obstante, a poco de comenzar la marcha estallaron también choques entre la Policía y grupos de manifestantes encapuchados que, según las autoridades, no respetaron el trazado autorizado para desplazarse.

El humo de los gases lacrimógenos y los chorros de agua plagaron el ambiente, mientras los jóvenes respondían a los agentes con lluvias de piedras y otros proyectiles, en conatos que obligaron a numerosos comerciantes a cerrar sus locales y al cierre temporal de una estación del Ferrocarril Subterráneo.

La propia presidenta chilena, Michelle Bachelet, había llamado en la víspera a los jóvenes a manifestarse “con tranquilidad y con responsabilidad”.

Gabriel Iturra, portavoz de la Confederación de Estudiantes de Chile (Confech), pidió a los estudiantes al inicio de la marcha manifestarse “de manera tranquila”, recordando que el objetivo es mejorar la educación y no luchar contra la Policía o dañar bienes públicos y privados.

“El que marcha con capucha en democracia es un cobarde o un delincuente”, sostuvo por su parte en twitter el intendente (gobernador) de Santiago, Claudio Orrego.

Los incidentes, que se dieron en diversos puntos del recorrido y en calles cercanas, dejaron un número indeterminado de detenidos, entre los que figuraba un adolescente que portaba una pistola de juguete y otros tres que cargaban pintura para rayar las murallas.

La marcha fue convocada por la Confech, que agrupa a las federaciones de universitarios, y las principales organizaciones de estudiantes secundarios, en rechazo a un proyecto sobre educación superior que el Gobierno enviará en los próximos días al Congreso.

El proyecto, según los estudiantes, mantiene una lógica de mercado y deja la puerta entreabierta al lucro en la educación universitaria, además de incumplir la promesa de gratuidad universal comprometida por el Gobierno.

José Corona, portavoz de la Confederación es Estudiantes Secunsarios (Cones), llamó al Gobierno a “ponerse los pantalones” respecto de las demandas del movimiento estudiantil”.