Brasilia, 14 mar (EFE).- El Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB) tendrá en los próximos días un «debate muy fuerte» sobre una posible ruptura con el Gobierno de Dilma Rousseff, admitió hoy en una entrevista con Efe el ministro de Salud, Marcelo Castro.

«En el PMDB hay ideas divergentes», por lo que el debate interno «será muy fuerte», indicó Castro, uno de los siete ministros que el partido más importante e influyente del país tiene en el Gobierno, pero que puede verse obligado a dimitir en caso de una ruptura.

El PMDB es liderado por el vicepresidente del país, Michel Temer, primero en la línea sucesoria si llegara a prosperar el juicio político a Rousseff que la oposición promueve en el Congreso, y posee la segunda minoría en la Cámara de Diputados y la primera en el Senado.

En una convención celebrada este sábado, antes de las protestas multitudinarias que el domingo tomaron las calles de todo Brasil para exigir la destitución de Rousseff, el PMDB decidió que se tomará treinta días para decidir si continúa en el Gobierno o lo abandona, como exigen las alas disidentes de esa formación.

Hasta adoptar una posición definitiva, el partido acordó que sus afiliados no asumirán nuevos cargos en el Gobierno, cuya debilitada imagen quedó aún más arañada por las protestas del domingo, que de acuerdo con los datos de la Policía fueron las más multitudinarias de la historia del país y movilizaron a 3,6 millones de personas.

Pese a la magnitud de las manifestaciones, que consideró «muy importante», Castro afirmó que el PMDB no debe separarse de un Gobierno «que ayudó a elegir» y del que participa en forma «activa» y con «convicción» política y programática.

También sostuvo que «no hay motivos» concretos para un juicio político contra Rousseff, que, a su juicio, el PMDB deberá rechazar en el Congreso.

«Mi opinión es que todo debe seguir como está», indicó Castro, quien admitió la «fuerza» de las corrientes internas que promueven la ruptura, aunque se dijo convencido de que las alas oficialistas son «mayoritarias».

El PMDB «tiene un grupo fuerte en la Cámara de Diputados que está en contra del Gobierno y está a favor de un juicio político» contra la presidenta, pero también «existe otro grupo mayoritario que la apoya», señaló a Efe.

La decisión de postergar la decisión definitiva fue, según el ministro, la «manera conciliatoria» que el partido encontró para abrir un debate sobre la permanencia en el Gobierno, sobre el cual anticipó que será «muy fuerte».

Aún así, Castro no cree que ese debate pueda llevar a una ruptura dentro del PMDB, pues es un partido en el que «las ideas divergentes han convivido siempre con respeto».

Recordó que esa formación nació en la década de 1970, en plena dictadura y que aglutinó entonces a todo el arco político que se oponía al régimen militar, por lo que mantiene «la tradición de un frente partidario», en el que habitan diversas tendencias, que pese a sus diferencias «siempre» han sabido mantener la armonía.

Castro participó hoy en una reunión de coordinación política convocada por la presidenta Rousseff, en la que fue evaluado el impacto de las manifestaciones de este domingo.

En ese sentido, reiteró que la opinión del Gobierno sobre esas protestas es «la misma expresada en la nota» oficial divulgada este domingo, en la que se reconoció el «carácter pacífico» de las movilizaciones.

Según ese comunicado, «la libertad de manifestación es propia de las democracias y por todos debe ser respetada» y el hecho de que no se hubieran registrado incidentes «demuestra la madurez de un país que sabe convivir con opiniones divergentes y sabe garantizar el respeto a las leyes y las instituciones».