Sao Paulo, 30 oct (EFE).- El Partido de los Trabajadores (PT) del expresidente Luiz Inácio Lula da Silva profundizó hoy su desplome en la segunda vuelta de las elecciones municipales, tras perder en Santo André, una de sus cunas políticas, y en Recife, la única capital que disputaba la alcaldía este domingo.

El izquierdista PT, al que también pertenece la exmandataria Dilma Rousseff, terminó hoy de descabalgar del poder, tras el descalabro vivido en la primera vuelta, el pasado 2 de octubre, cuando el partido firmó su peor resultado en los últimos 20 años.

Con la derrota en Santo André, el PT acabó de perder su espacio en la región metropolitana de Sao Paulo, que en otras épocas llegó a ser considerada como un “cinturón rojo” por el peso con el que contaba la formación esta área industrial.

El mayor batacazo de la formación se produjo a comienzos de octubre en Sao Paulo, el mayor colegio electoral de Brasil, donde el millonario empresario Joao Doria, del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), destronó a Fernando Haddad, el pupilo del expresidente Lula.

El PT también dejó las riendas del poder en Sao Bernardo do Campo, ciudad en que fue fundado el partido y donde vive Lula, quien no acudió a las urnas en la segunda vuelta debido a su descontento con los candidatos, pertenecientes a partidos que apoyaron la destitución de su ahijada política.

Rousseff tampoco depositó su voto en Porto Alegre, capital del estado de Río Grande do Sul, después de que el candidato del PT quedara fuera de la carrera electoral a comienzos de octubre.

De las cuatro capitales que el PT había obtenido en 2012, solo mantuvo Río Branco, en el pequeño estado amazónico de Acre, fronterizo con Bolivia y Perú.

Asimismo, de las 18 capitales que fueron a un segundo turno, el PT tan solo disputó la alcaldía en Recife, donde su candidato, Joao Paulo Lima, fue barrido por Geraldo Julio, del Partido Socialista Brasileño (PSB).

Los malos resultados han convertido las elecciones municipales en una especie de epitafio político del partido, dos meses después de que la destitución de Rousseff apartara al PT del poder tras más de 13 años de Gobierno.

La salida de la presidenta, el gigantesco escándalo de corrupción y la profunda recesión económica que atraviesa Brasil han empujado a la formación al abismo político y lo han hundido en su peor crisis en sus 36 años de formación.

El PT cayó cuesta abajo, mientras el centroderechista Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB) consolidó su ascenso en unas elecciones marcadas por la gran abstención y que han perfilado el panorama político de Brasil de cara a las elecciones presidenciales de 2018.