Buenos Aires, 30 mar (EFE).- El Senado de Argentina se encamina a convertir hoy en ley, con el impulso del oficialismo y el apoyo de diversos sectores de la oposición, un proyecto que permitirá saldar las deudas con fondos de inversión litigantes en tribunales de Nueva York y con otros acreedores que reclaman por bonos en cese de pagos.

La Cámara alta inició el debate en la mañana de hoy y se prevé que el proyecto, ya aprobado por la Cámara de Diputados, sea sometido a votación hacia la medianoche, cuando necesitará del respaldo de al menos 37 senadores para convertirse en ley.

El debate en el pleno lo abrió el exvicepresidente argentino y actual senador por el gobernante frente Cambiemos, Julio Cobos, quien abogó por la aprobación de la iniciativa para resolver el conflicto con los acreedores y afirmó que «Argentina está haciendo todos los esfuerzos para cumplir con las condiciones fijadas por la Justicia» de Nueva York, que ha fallado a favor a los fondos litigantes.

El Gobierno de Mauricio Macri ha llegado a un acuerdo con los querellantes para saldar la deuda, pero necesita del aval del Congreso para poder proceder al pago.

El oficialismo tiene solo 16 sillas en el Senado, pero, según medios locales, para la votación de hoy lograría cerca de medio centenar de respaldos, incluyendo a miembros del kirchnerista Frente para la Victoria (FPV).

El titular de este bloque, el más numeroso del Senado, Miguel Ángel Pichetto, adelantó que él y varios de sus compañeros votarán a favor, lo que generó enojo entre los legisladores ultrakirchneristas.

«Voy a votar con responsabilidad y convicción. No voy a apoyar este proyecto. Es injusto que a este gobierno lo financien nuestros hijos, nuestros nietos y bisnietos», dijo la senadora Nancy González (FPV).

El también senador kirchnerista Juan Manuel Abal Medina admitió que Argentina «debe cerrar este capítulo» del conflicto por la deuda, que lleva una década en la Justicia, pero dijo que tiene «dudas de que este proyecto lo haga» y «preocupación» por «la posibilidad de que este acuerdo pueda llevar a Argentina a un nuevo ciclo de endeudamiento».

De aprobarse, la ley posibilitará al Gobierno pagar a aquellos acreedores que poseen títulos argentinos en mora desde finales de 2001 y que no entraron a las reestructuraciones de 2005 y 2010.

Estos incluyen a poderosos fondos de inversión, que litigan contra Argentina en tribunales de Nueva York desde hace una década y que cuentan con una sentencia de pago a su favor firmada por el juez Thomas Griesa, y a otros acreedores, como inversores individuales italianos, que no están alcanzados por ese proceso judicial.

En el proyecto se prevé además otorgar un permiso al Ejecutivo para que emita deuda por unos 12.000 millones de dólares en los mercados internacionales, con plazos de vencimiento de hasta 15 años, con el fin de aplicar los recursos obtenidos al pago a los acreedores.

«El crédito es un paso necesario para crecer», afirmó el senador Luis Naidenoffa, de la Unión Cívica Radical, quien destacó la necesidad de que Argentina ponga fin al litigio para poder volver a los mercados internacionales a financiarse a tasas más bajas.

Para el senador Jaime Linares, del opositor bloque Gen (centroizquierda), esta ley es «trascendente para el país», una «condición necesaria», aunque, admitió, «no suficiente», para que Argentina resuelva el conflicto y pueda financiar su desarrollo.

El plan del Gobierno es, con la norma una vez aprobada, salir al mercado a inicios de abril, ya que Argentina acordó con la mayoría de los acreedores en los tribunales de Nueva York concretar el pago el 14 de abril.

Un día antes de esa fecha límite para efectuar el pago, la Corte de Apelaciones del Segundo Circuito en Nueva York realizará una audiencia para analizar si ratifica el levantamiento de las medidas judiciales que le impiden a Argentina realizar pagos de deuda a los acreedores de su deuda reestructurada.