Asunción, 10 jun (EFE).- El papa Francisco elogió hoy a los gobernantes de Paraguay por los esfuerzos realizados para el progreso del país y la construcción de un proyecto democrático sólido y estable, en un discurso pronunciado a su llegada a Asunción, última etapa de la gira por Latinoamérica.

Francisco también tuvo palabras de encomio a los esfuerzos para que el país «progrese por la senda del crecimiento económico» y destacó cómo se han dado «pasos importantes en el campo de la educación y la sanidad.

En su alocución en el palacio presidencial ante el mandatario, Horacio Cartes, y otras autoridades, agregó su satisfacción por «lo mucho que se ha avanzado en este camino gracias al esfuerzo de todos, aun en medio de grandes dificultades e incertidumbres».

«Qué no cese el esfuerzo de todos los actores sociales, hasta que no haya más niños sin acceso a la educación, familias sin hogar, obreros sin trabajo digno, campesinos sin tierras que cultivar y tantas personas obligadas a emigrar hacia un futuro incierto; que no haya más víctimas de la violencia», clamó.

«Les animó a que sigan trabajando con todas sus fuerzas para consolidar las estructuras e instituciones democráticas que den respuesta a las justas aspiraciones de los ciudadanos», agregó.

Francisco también destacó la forma de gobierno adoptada en la constitución paraguaya «democracia representativa, participativa y pluralista» respecto a la «democracia formal», que se «contentaba con estar fundada en la limpieza de los procesos electorales».

Animó al diálogo «como medio privilegiado para favorecer el bien común» y en basarse en el amor para «crecer cada día más en gestiones transparentes y que luchan impetuosamente contra la corrupción».

«Sé que existe una fuerte voluntad para erradicar la corrupción», aseguró.

Abogó a los gobernantes paraguayos a que los pobres y los necesitados ocupen un lugar prioritario

Francisco, como ya ha hecho en los anteriores países que ha visitado, ofreció «la colaboración de la Iglesia católica en el afán común por construir una sociedad justa e inclusiva».

El pontífice argentino también dijo «que no es difícil sentirse en casa en esta tierra tan acogedora» y subrayó «el calor de la hospitalidad y cercanía de sus gentes».

Francisco también recordó la «terrible guerra, el enfrentamiento fratricida y la falta de libertad» que se ha vivido en el pasado.

«¡Cuánto dolor y cuánta muerte!», exclamó para después calificar de «admirable el tesón y el espíritu de superación del pueblo paraguayo para rehacerse ante tanta adversidad y seguir esforzándose por construir una Nación próspera y en paz».

¡Nunca más guerras entre hermanos! ¡Construyamos siempre la paz!», les dijo a los paraguayos.

Por ello, pidió para garantizar la paz «evitar gestos arrogantes, palabras hirientes, actitudes prepotentes, y fomentar en cambio la comprensión, el diálogo y la colaboración».

No olvidó, improvisando sobre el discurso escrito, a los «hermanos paraguayos de Buenos Aires» de los que tanto se ocupó cuando era arzobispo de esta ciudad y recordó cómo también ellos . tienen la parroquias dedicadas e la virgen de Caacupé, venerada por paraguayos y argentinos.