Río de Janeiro, 1 oct (EFE).- La Amazonía brasileña registró 19.925 incendios forestales en septiembre, un número en un 19,66 % inferior al del mismo mes del año pasado (24.803), luego de que el fuerte crecimiento de los focos de fuego en la mayor selva tropical del mundo hasta agosto hubiese generado una alarma internacional.

El número de septiembre igualmente es muy inferior, en un 35,52 %, al contabilizado en agosto, cuando fueron registrados 30.901 focos de incendio en el considerado mayor pulmón vegetal del mundo, según los datos divulgados este martes por el Instituto Nacional de Pesquisas Espaciales (INPE).

Pese a la caída en septiembre, el número de incendios acumulado en los nueve primeros meses del año en la Amazonía se ubicó en 66.750, con un aumento del 42,1 % frente a los 46.968 registrados entre enero y septiembre de 2018, según las estadísticas del INPE.

Los focos de fuego que el INPE detectó mediante imágenes de satélite entre enero y septiembre de este año, pese a más numerosos que los del mismo período de 2018, se ubicaron por debajo de los 70.892 contabilizados en los primeros nueve meses de 2017.

Los datos del organismo oficial muestran una relativa mejoría en la situación tras los números alarmantes de agosto.

Según el INPE, la Amazonía brasileña registró en agosto pasado 30.901 focos de incendios, cifra que prácticamente triplica la del mismo mes del año pasado y que es la peor para el mes en la última década, como consecuencia de la sequía, las altas temperaturas y en gran parte por la deforestación causada por el hombre.

Las imágenes de los incendios calcinando enormes extensiones de cobertura vegetal dieron la vuelta al mundo y generaron una ola de indignación en la comunidad internacional y las ONG, que acusaron del desastre al presidente brasileño, Jair Bolsonaro, por su retórica antiambientalista.

El líder ultraderechista defiende la explotación de los recursos naturales del mayor bosque tropical del mundo y ha condenado en repetidas ocasiones el «ecologismo extremista» de las ONG.

Bolsonaro alega que los incendios forestales son habituales en esta época del año por la sequía y que los de 2019 están por debajo del promedio de los últimos 15 años.

Para hacer frente a los incendios y a las críticas que recibió de todo el mundo, incluso de presidentes de otros países como el francés Emmanuel Macron, Bolsonaro autorizó en agosto la participación de las Fuerzas Armadas en las tareas de combate a los incendios y a los crímenes ambientales en la Amazonía.

El envío de miles de militares a la mayor selva tropical del mundo para ayudar a los bomberos y policías que luchan contra los focos de incendio ha sido hasta ahora la principal medida adoptada por el líder ultraderechista para combatir los incendios, pero la medida, ya prorrogada una vez, tiene vigencia hasta el 24 de octubre.

Según el INPE, pese a la caída de los incendios en la Amazonía en septiembre, los focos de incendio crecieron en los otros ecosistemas brasileños, principalmente en el Cerrado (sabana), en el centro de Brasil, el Pantanal (oeste), el Bosque Atlántico (este) y la Pampa (sur).

En el Cerrado prácticamente doblaron, desde 11.467 focos en septiembre de 2018 hasta 22.989 el mes pasado, así como en el Bosque Atlántico, en donde pasaron desde 2.309 hasta 4.333 en el mismo período.

De acuerdo con especialistas, la reducción del número de incendios en la Amazonía obedeció principalmente al envío de militares para apagar los focos de fuego en esta región.

Igualmente pese a la caída del número de incendios en la Amazonía, las alertas por deforestación en esta selva tropical crecieron en los primeros días de septiembre, de acuerdo con las imágenes de satélite del INPE.

Tales alertas indican que entre el 1 y el 19 de septiembre la Amazonía perdió 1.173,1 kilómetros cuadrados de cobertura vegetal, un área en un 58,65 % superior a la del mismo período del año pasado (739,4 kilómetros cuadrados).

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