Montevideo, 20 jul (EFE).- El Gobierno uruguayo va a “honrar su compromiso” de acoger a un segundo grupo de unos 72 refugiados sirios, los cuales llegarán al país a finales de 2015, afirmó hoy el canciller Rodolfo Nin Novoa.

El ministro de Relaciones Exteriores señaló que Uruguay no va a entrar en un “default humanitario”, pese al costo de una operación que en total supone la llegada al país de 120 sirios, y apeló “a la sensibilidad y a la solidaridad” frente al “drama de estas familias que están viviendo un verdadero infierno en la tierra”.

El pasado octubre, cinco familias, compuestas por un total de 42 personas, en su mayoría niños, víctimas de la guerra civil que sufre Siria desde 2011, llegaron a Uruguay por decisión del Gobierno del entonces presidente José Mujica (2010-2015).

La llegada del segundo grupo de refugiados al país, prevista inicialmente para febrero pasado, quedó en duda la semana pasada después de que el secretario de Derechos Humanos de la Presidencia de la República, Javier Miranda, señalara ante una comisión parlamentaria que el programa podía ser cancelado debido a “cuestiones presupuestales”.

De acuerdo a lo dicho hoy por el canciller, el asentamiento del grupo total de unos 120 sirios está presupuestado en 800.000 dólares anuales y durará tres años para que puedan insertarse al país.

“Hace cinco años que (Siria) está en guerra, hay más de cuatro millones de refugiados en condiciones de altísima vulnerabilidad. El gesto que tuvo el Gobierno uruguayo en 2014 fue un gesto de alta sensibilidad y solidaridad, comprometiéndose a traer, en dos etapas, a 120 personas de los campamentos de refugiados que están en Líbano”, defendió Nin Novoa.

En ese sentido, el ministro criticó “el espíritu egoísta de algunos compatriotas que lamentablemente en las redes sociales están expresando a cada rato esos sentimientos que contradicen el espíritu nacional”.

El canciller informó de que las familias ya están definidas, “que son muy pobres (y) que con toda seguridad van a seguir siendo pobres porque una familia que tiene 10 hijos entre un año y 14 de edad no puede tener ningún integrante que trabaje salvo el padre, que en general es analfabeto además”.

Según Nin Novoa, cada familia residirá, separadamente, en viviendas rurales facilitadas por el Gobierno, con el fin de que puedan plantar una huerta, criar animales y ser autosuficientes, y a los jefes del hogar se les ayudará a obtener un trabajo remunerado.

“Tenemos la dificultad de la composición etaria de las familias, muy pocas tienen la posibilidad de tener hijos que trabajen pero se va a coordinar de una mejor manera, aprovechando la experiencia anterior de la llegada de las primeras familias, para ya ubicarlas en los lugares donde van a desarrollar sus nuevas vidas”, agregó.

La idea es evitar lo que pasó a los primeros 42 sirios, que fueron instalados todos juntos inicialmente.

El canciller no precisó la fecha de llegada del nuevo grupo, sino que solo mencionó que podrá ser en noviembre o diciembre.

Nin Novoa resaltó además que “lo que menos precisan (los refugiados) es exposición pública” y comparó la situación a la de los seis ex presos de Guantánamo también acogidos en Uruguay el pasado año, quienes, a su juicio, desean “tener una vida fuera de los flashes y de las luces de las cámaras de televisión”.