Sao Paulo, 23 jun (EFE).- El ministro de Hacienda de Brasil, Henrique Meirelles, aseguró hoy que las reformas económicas avanzan en el Legislativo independientemente del último revés que sufrió la laboral en una comisión del Senado, fruto de la crisis política en la que está inmerso el país.

La Comisión de Asuntos Sociales de la Cámara Alta rechazó el martes, con algunos votos de senadores oficialistas, la propuesta del Gobierno del presidente, Michel Temer, para modificar las leyes del trabajo, en medio del escándalo de corrupción que ha implicado directamente al jefe de Estado por sospechas de corrupción.

No obstante, Meirelles restó importancia a esa «derrota» parlamentaria y manifestó este viernes, en un encuentro con empresarios celebrado en Sao Paulo, que la «expectativa es que, de hecho, la reforma va a ser aprobada».

«Lo importante es que está progresando y las indicaciones son positivas», agregó en la apertura del seminario «La recuperación del crecimiento: alternativas de crédito y capital», promovido por la Cámara Americana de Comercio (Amcham) en Brasil.

El ministro defendió la reforma laboral, que pretende flexibilizar el mercado de trabajo y dar valor de ley a los convenios colectivos, se ajusten o no a la normativa vigente, y aseveró que esta «empodera al trabajador».

En su opinión, la actual legislación, sin grandes cambios desde 1943, es «uno de los grandes problemas de la economía en términos de costo para producir en Brasil», argumento que suscriben las patronales y condenan los sindicatos.

En el Congreso también se tramita una polémica reforma del sistema del sistema de jubilaciones y pensiones en la que se propone endurecer los requisitos para acceder a esa prestación.

El trámite de ambas reformas, cuya aprobación es clave para el Gobierno, se ha retrasado desde que se destapó el escándalo que ha amenazado la continuidad de Temer en el poder.

La crisis política, iniciada el pasado 17 de mayo, ha provocado que varios partidos minoritarios en la Cámara de Diputados abandonen la base aliada y tanto la oposición como algunos legisladores oficialistas han exigido su renuncia inmediata.

Las sospechas sobre Temer se basan en las revelaciones a la Justicia de ejecutivos del grupo JBS, quienes acusaron al gobernante brasileño de recibir sobornos desde 2010 y aportaron una grabación en la que el mandatario escucha en silencio o consiente posibles delitos.

Por todo ello, la Corte Suprema abrió una investigación contra Temer por los supuestos delitos de corrupción pasiva, obstrucción a la Justicia y asociación ilícita.