Brasilia, 31 oct (EFE).- El ministro de Hacienda de Brasil, Henrique Meirelles, estimó hoy que el abultado déficit primario en las cuentas públicas del país solo será revertido a partir de 2021 y descartó una bajada de impuestos en el corto plazo.

En una audiencia pública en la Comisión de Asuntos Económicos del Senado, Meirelles prevé que Brasil deberá llegar en 2026 a un superávit fiscal del 2,4 %.

No obstante, el ministro brasileño supeditó esos resultados a la aprobación de las reformas económicas en trámite, como la del sistema de jubilaciones, que continúa paralizada en el Congreso tras las escándalos de corrupción que han salpicado directamente al presidente Michel Temer y han paralizado en parte los trabajos en el Legislativo.

“La aprobación de las reformas posibilitará, incluso, la reducción de los intereses reales de forma sólida para Brasil”, comentó.

Asimismo, Meirelles reiteró que el Ejecutivo brasileño cumplirá con la meta fiscal de este año luego de haberla aumentado hasta los 159.000 millones de reales (unos 48.400 millones de dólares).

Sin embargo, según los datos divulgados por el Banco Central, el déficit primario de las cuentas públicas de Brasil en los últimos doce meses hasta septiembre rozó tal objetivo al ubicarse en los 152.339 millones de reales (unos 46.360 millones de dólares), el equivalente al 2,35 % del Producto Interno Bruto (PIB).

El déficit primario, utilizado por Brasil como referencia de sus cuentas públicas, mide la diferencia entre los ingresos y los gastos del Gobierno central, las empresas estatales y de las administraciones regionales y municipales sin incluir los recursos destinados al pago de intereses de deuda.

Por otro lado, Meirelles indicó que una eventual reforma tributaria, anunciada por el propio Temer como uno de sus objetivos antes del 1 de enero de 2019, cuando termina su mandato, no traería consigo una reducción en la carga tributaria a corto plazo.

“La reducción de impuestos solo será posible en el largo plazo, cuando haya una reducción de los gastos. Eso es posible, pero no en esta reforma tributaria, que tiene como objetivo inicial una simplificación tributaria”, puntualizó.

Desde la llegada de Temer al poder, el año pasado tras la destitución de Dilma Rousseff por el Congreso, el Gobierno brasileño ha puesto en marcha una ambiciosa y polémica agenda de reformas y un severo ajuste fiscal con el objetivo de revertir la profunda recesión de los dos últimos años.

La economía brasileña tuvo una retracción del 3,8 % en 2015 y del 3,6 % en 2016, encadenando dos años consecutivos de crecimiento negativo por primera vez desde la década de 1930.

Brasil dio las primeras señales de recuperación este año tras el crecimiento del 1 % registrado en el primer trimestre y del 0,2 % en el segundo.