La Paz, 10 nov (EFE).- El Gobierno boliviano lamentó hoy la muerte del cardenal Julio Terrazas, el único purpurado boliviano, y destacó que fue un ejemplo “en términos de trabajo y compromiso por el pueblo y los demás”.

El vicepresidente de Bolivia, Álvaro García Linera, que ejerce la presidencia interina por el viaje de Evo Morales a Argentina, dijo en una rueda de prensa en La Paz que Terrazas “dejó muchas enseñanzas espirituales y se constituye en un ejemplo a seguir en términos de trabajo y compromiso por el pueblo y los demás”.

Julio Terrazas, el primer cardenal nacido en Bolivia, falleció el miércoles a los 79 años en su casa de la ciudad de Santa Cruz de la Sierra (este) tras una larga enfermedad.

“Acompañamos a la familia y como el resto del pueblo católico boliviano nos sumamos al pesar por este deceso”, afirmó el vicepresidente.

La Gobernación de Santa Cruz declaró este jueves una semana de duelo por la muerte del cardenal y estableció que todas las viviendas deberán lucir un crespón negro o bien las banderas nacional o regional.

Según la gobernadora en funciones, Katia Quiroga, el cardenal Terrazas pidió antes de morir que en lugar de gastar dinero en arreglos florales para su funeral, se destinaran esos fondos a ayudar a los hogares más necesitados.

Cientos de personas salieron a la calle en Santa Cruz y acudieron a una misa en la catedral de esa ciudad para despedir al cardenal, que era oriundo del pueblo cruceño de Vallegrande.

El papa Francisco envió hoy un telegrama al arzobispo de Santa Cruz, Sergio Gualberti, en el que destacó la “generosidad y valentía” con los que Terrazas entregó su vida al Evangelio.

Durante su visita a Bolivia en julio pasado, el papa visitó en una clínica a Terrazas cuando estaba internado por dolencias que le impidieron participar en los actos de la visita del pontífice.

Francisco se hospedó en la casa del cardenal en Santa Cruz durante los tres días que duró su visita a Bolivia.

Julio Terrazas fue el primer cardenal de nacionalidad boliviana y el segundo en la historia de su país, después del religioso alemán Clemente Maurer, naturalizado boliviano, que falleció en 1990.