Buenos Aires, 17 dic (EFE).- El Gobierno de Mauricio Macri oficializó hoy las medidas que ponen fin a las restricciones cambiarias en Argentina, conocidas como «cepo» al dólar.

La publicación de las nuevas políticas en el Boletín Oficial permitirá que los argentinos puedan acceder a partir de hoy a la compra de divisas extranjeras, sin límite respecto al monto y sin tener que contar con una autorización previa del Fisco.

Las resoluciones implican también el fin del gravamen del 35 % sobre las operaciones realizadas con tarjeta en el extranjero y sobre la adquisición de paquetes turísticos al exterior.

Solo se cobrará un recargo del 5 %, en concepto de adelanto de impuestos sobre el salario, en la compra de productos turísticos extranjeros que se paguen en efectivo para alentar la bancarización de las operaciones.

El Ministro de Hacienda y Finanzas, Alfonso Prat-Gay, anunció ayer el fin del cepo cambiario, una vez ya había cerrado el mercado de divisas, con la cotización oficial del dólar en 9,835 pesos por unidad.

«El régimen cambiario va a ser un régimen de flotación sucia, como lo llamamos los economistas. Va a haber fluctuaciones en el tipo de cambio pero va a haber un Banco Central con las herramientas suficientes como para comprar si cree que bajó demasiado o vender si cree que subió demasiado», detalló.

El mercado cambiario iniciará hoy las operaciones a las 10.00 hora local (13.00 GMT).

El levantamiento del «cepo», una de las principales promesas de campaña de Macri, acaba con un complejo montaje de restricciones para el acceso a divisas extranjeras instaurado a finales de octubre de 2011 por el Gobierno de Cristina Fernández para intentar, sin suerte, contener la fuga de divisas.

El Gobierno oficializó hoy también la reducción de los impuestos a las exportaciones agropecuarias, anunciadas el pasado lunes.

La nueva normativa reducirá del 35 % al 30 % los impuestos a las exportaciones de soja, el cultivo estrella de Argentina.

La exportación de carne, de cereales como trigo, cebada, maíz y girasol y de otros cultivos regionales, entre ellos yerba mate, algodón y caña de azúcar, pasa del actual gravamen del 15 % a estar exenta de retenciones.

La normativa señala que las retenciones eran «un elemento distorsivo que desalienta la producción» y que no solo «no logran cumplir ninguno de los objetivos» fiscales para los que fueron creados sino que además dan lugar a un «deterioro» del crecimiento y a un sostenido «incremento de los precios internos».