Lima, 21 oct (EFE).- El Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA) otorgó hoy un préstamo de 28,5 millones de dólares a Perú para financiar parte de un proyecto para la organización de comunidades campesinas y su capacitación en actividades agrícolas en una zona marcada por la presencia del narcotráfico y el terrorismo.

El director de FIDA para América Latina y el Caribe, Joaquín Lozano, firmó hoy el convenio de préstamo con el ministro de Economía y Finanzas de Perú, Alfredo Thorne, para poner en marcha un programa en el Valle de los ríos Apurímac, Ene y Mantaro (VRAEM) que también recibirá una partida de 38,7 millones de dólares por parte del gobierno peruano.

“El proyecto tiene diferentes componentes, son programas para darles herramientas a los pequeños productores y a los campesinos para salir de su situación de pobreza a través de actividades productivas”, explicó Lozano en entrevista con Efe.

Entre las acciones que impulsará el proyecto están la asociatividad y organización, el empoderamiento de la mujer, el desarrollo humano, y el énfasis en la juventud para darle valor al ámbito rural, añadió el representante.

Debido a la presencia de las mafias del narcotráfico en el VRAEM, así como de los remanentes del grupo armado Sendero Luminoso, Lozano apuntó que “si logras una asociatividad (en la zona), tienes comunidades más fuertes, más resilientes ante este tipo de situaciones de mafias”.

Los pobladores rurales en el VRAEM “son más vulnerables y susceptibles de ser capturados por el crimen organizado si están aislados”, afirmó.

El VRAEM está bajo estado de emergencia desde hace varios años y el control interno está a cargo de las fuerzas armadas debido a que es una de las principales zonas de cultivo de la hoja de coca, el insumo de la cocaína.

La ejecución del proyecto estará a cargo del ministerio de Agricultura y su programa Agrorural, y la devolución del préstamo se hará en 18 años, después de un período de gracia de seis años, que equivale al tiempo de vigencia del proyecto.

“Otro tema importante es que los jóvenes tengan un proyecto de vida en lo rural y que no vea tan atractivo pasarse a otro tipo de actividades ilícitas”, afirmó Lozano.

El director de FIDA para América Latina y el Caribe señaló que “esta tendencia tan favorable de la exposición del Perú al mundo con su cocina es también una oportunidad muy importante para el pequeño productor porque puede ser un proveedor directo para este tipo de consumidor”.

El FIDA trabaja actualmente en otros proyectos similares en Perú y ha invitado a promotores del Slow Food al valle del Colca, en la región sureña de Arequipa, para la protección de sus productos lácteos.

“Queremos aprovechar ese tirón que tiene la gastronomía porque sabemos que lo que se consume en (la feria gastronómica internacional) Mistura viene de pequeños productores”, apuntó por su parte el representante en Perú del FIDA, Jesús Quintana.

El Fondo tiene actualmente en vigencia un programa de 35 millones de dólares, con 20 millones aportados por FIDA, en la sierra y selva alta de Perú, pero el que se ha firmado hoy “es el proyecto más grande”, “mucho más ambicioso y con retos mayores”, resaltó Quintana.

El proyecto tendrá influencia en 27 distritos de las regiones de Ayacucho, Huancavelica, Junín, Apurímac y Cuzco, donde se trabajará en el mantenimiento de carreteras, acceso a mercados, desarrollo de productos y manejo medioambiental.

El Fondo, que es un entidad financiera especializada de Naciones Unidas, tiene 42 proyectos activos en 26 países de América Latina y el Caribe con actividades que van desde la transformación productiva del pequeño productor hasta el desarrollo de servicios de financiación rural, entre otros.