Río de Janeiro, 2 jun (EFE).- El Ejército y la Policía Federal (PF) de Brasil destruyeron hoy 4.000 armas incautadas y entregadas en la “Campaña de Desarme”, en Deodoro, barrio popular de la zona oeste de Río de Janeiro.

Una aplanadora pasó por encima de pistolas, fusiles, rifles y diversa munición, que se extendían alrededor de quince metros a lo largo del Batallón de Manutención y Abastecimiento de Armamento, en el Distrito de Vila Militar.

Este acto se llevó a cabo después de que el jueves fueran incautados sesenta fusiles en el aeropuerto internacional de Río de Janeiro, provenientes de Miami, y que se calcula que iban a ser vendidos a criminales por un valor total de cuatro millones de reales (alrededor de 1,3 millones de dólares).

El pasado 7 de diciembre ya fueron destruidas 20.000 armas mediante el mismo proceso, en ese caso incautadas por el cuerpo de la Policía Civil del estado de Río de Janeiro.

Después de la simbólica destrucción, los restos de las armas fueron recogidos por militares en carretillas, y serán llevadas a un horno para que sean derretidas, según informó a periodistas el comisario de la Policía Federal Marcelo Daemon.

El comisario explicó que la mayor parte de las armas fueron incautadas en 2016 y las que “podían aprovechar los órganos de seguridad y las Fuerzas Armadas ya fueron dadas (a esos organismos), aquí solo quedan las que no pueden utilizarse”.

Daemon apuntó que el número de armas incautadas “es mucho mayor, porque constantemente se destruyen armas” por parte de las autoridades y calificó cada retirada como “un éxito, porque provoca que las armas no lleguen a los criminales”, pues “cualquier pistola se utiliza en un asalto, mata una persona y destruye familias”.

“Pedimos a la población que nos ayude en este trabajo, pues es un trabajo a favor de todos”, zanjó Daemon.