Bogotá, 21 jul (EFE).- El alto comisionado para la Paz de Colombia, Sergio Jaramillo, dijo hoy que hay “cuatro puntos críticos” que determinarán si habrá un acuerdo definitivo con las FARC en los diálogos de paz que se llevan a cabo en Cuba.

Jaramillo expuso sus ideas en un debate en el pleno del Senado sobre la situación del proceso de paz al que compareció junto con el jefe negociador del Gobierno, Humberto de la Calle, y los ministros de Interior, Juan Fernando Cristo, y de Defensa, Luis Carlos Villegas.

“Tenemos cuatro puntos críticos que determinarán si vamos a llegar a un acuerdo o no”, dijo Jaramillo, quien citó los componentes de seguridad, alto el fuego, justicia e implementación de lo pactado.

En el primer apartado, el funcionario dijo que se trata de las políticas de seguridad para los ciudadanos en las regiones “y también para las FARC”, en el entendido de que una vez firmado un acuerdo de paz, los miembros de esa guerrilla dejarán las armas y se reincorporarán a la vida civil.

El segundo abarca el alto el fuego bilateral y definitivo y el proceso de dejación de armas por parte de las FARC.

“No estamos hablando de una tregua, no estamos hablando de una pausa en el conflicto, el cese el fuego significaría el fin de toda la acción militar (por parte de las FARC), el fin de la guerra en Colombia”, anotó.

El funcionario añadió que “es imposible un cese el fuego que no implique la concentración de los hombres de las FARC”, un paso que debe “tener reglas claras de lo que se puede hacer y qué no”.

Las FARC comenzaron ayer un alto el fuego unilateral, el sexto desde el inicio de los diálogos de paz, en noviembre de 2012, como parte de una estrategia acordada con los negociadores del Gobierno para bajar la intensidad del conflicto armado, llamada “desescalamiento”, y acelerar la consecución de acuerdos en los diálogos de La Habana.

“No vamos a hacer un cese encubierto, vamos a ‘desescalar’ de acuerdo con el comportamiento de las FARC, sin renunciar a la persecución del delito”, dijo Jaramillo.

El tercer punto crítico es el de la justicia, para “crear un modelo que le dé seguridad jurídica a todos los que participaron el conflicto, de manera directa o indirecta, pero que también responda a las víctimas y responda a las expectativas de la sociedad”, dijo.

Jaramillo explicó que es necesario “entender el modelo de justicia como un modelo integral de rendición de cuentas, de no repetición, que no se puede limitar a la óptica de la justicia penal”.

Finalmente, se refirió al punto de la implementación de los acuerdos, que tiene que ver con “las garantías que vamos a dar de que todo esto que se acordó se va a cumplir”, lo que implica un gran esfuerzo económico para “la construcción de paz”, especialmente en las regiones.

El alto comisionado subrayó que lo que se busca en La Habana no es solo terminar medio siglo de conflicto armado sino evitar su repetición.

“Terminar el conflicto significa no solo que las FARC dejan las armas y se reincorporan a la vida civil. Esa es una condición necesaria, pero no es una condición suficiente. No es solo parar la guerra sino evitar que la guerra se repita”, expresó.

El funcionario citó un estudio del Banco Mundial, según el cual un 60 % los conflictos del mundo son “reciclados”, es decir que se repiten porque no tuvieron una adecuada solución y “eso es lo que hay que evitar”.

Citó el caso del máximo cabecilla de la banda criminal Clan Úsuga, Darío Antonio Úsuga, alias “Otoniel”, de quien dijo que se desmovilizó en 1992 de la guerrilla Ejército Popular de Liberación (EPL) y años después pasó a formar parte de las paramilitares Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), grupo que abandonó en 2005 “y hoy es la cabeza de los Úsuga”.

“No hay proceso de paz exitoso de una guerrilla en el mundo que no haya implicado la participación en política de sus miembros, sin esa participación no hay proceso que sea posible”, sentenció.