Brasilia, 5 ago (EFE).- El senador y expresidente brasileño Fernando Collor de Mello negó hoy que haya recibido dinero originado en las corruptelas de Petrobras y afirmó que el procurador general, Rodrigo Janot, orquesta un «festín mediático» en su contra.

«Nada tengo que ver con los hechos que me imputan y reafirmo que todo esto no pasa de hilaciones, falsas versiones vertidas a la opinión pública para esterilizar la verdad», declaró Collor, tras ser acusado de haber recibido 7,5 millones de dólares desviados de la petrolera estatal.

Collor de Mello se pronunció desde la tribuna del Senado, del que es miembro desde 2007, y aseguró que Janot, titular de la Procuraduría (Fiscalía), ha organizado un «festín mediático» en su contra en el marco de su campaña para ser reelegido en ese cargo.

El período de Janot al frente de la Fiscalía concluirá este año, pero el procurador aspira a seguir en el cargo y sostiene que ello es «imprescindible» para concluir las investigaciones sobre la red de corrupción enquistada en Petrobras desde hace una década.

«Janot le ha dado a los trabajos de la Fiscalía un modus operandi basado en la complicidad de parte de los medios de comunicación, en el que prevalece la creación de una narrativa que intenta darle una aparente veracidad» a sus denuncias, sostuvo el expresidente.

Según documentos enviados por la Fiscalía a la Corte Suprema, el senador recibió dinero desviado de la petrolera entre 2010 y 2014 y se valió para ello de un «sofisticado sistema de blanqueo de capitales» en el que participaron algunas empresas de su propiedad y otras en las que figura como socio.

Las empresas, oficinas y hasta las residencias de Collor de Mello ya fueron objeto de un amplio registro el pasado 14 de julio, cuando la Policía Federal se incautó de numerosos bienes y documentos que habrían agravado su situación.

Collor presidió Brasil de 1990 a 1992, cuando dimitió acorralado por denuncias de corrupción, y ahora está en el grupo de medio centenar de políticos investigados por una trama que durante la última década desvió unos 2.000 millones de dólares de Petrobras, según calcula la empresa estatal.

De acuerdo con la Policía, las empresas privadas implicadas en el asunto obtenían contratos amañados con Petrobras, inflaban los valores y las diferencias eran repartidas entre directores de la estatal y los políticos que amparaban las corruptelas.