Buenos Aires, 20 oct (EFE).- Los candidatos a la Presidencia de Argentina giran al centro en un último intento por buscar el voto de los indecisos mientras la incertidumbre sobre la posibilidad de una segunda vuelta ha calentado el mercado negro y ha llevado hoy al dólar a un nuevo récord en la recta final de la campaña electoral.

A apenas cinco días de los comicios presidenciales, el dólar cotiza en el mercado negro a 16 pesos, un 70 % por encima de su cotización oficial -9,5 pesos por dólar- arrastrado por un panorama incierto sobre el resultado electoral.

Pese a que el oficialista Daniel Scioli encabeza las encuestas, las proyecciones de voto no garantizan su triunfo en primera vuelta -con un 45 % o un 40 % y diez puntos de ventaja sobre su rival- y abren la puerta a un balotaje, el 22 de noviembre.

La escasa precisión de los principales candidatos, Scioli, el conservador Mauricio Macri (Cambiemos) y el peronista disidente Sergio Massa (Una), sobre sus planes económicos alimentan las especulaciones.

El temor a una devaluación ante el cambio de Gobierno ha alimentado el mercado negro, que floreció tras el llamado “cepo cambiario” impuesto por el Gobierno de la presidenta argentina, Cristina Fernández, a finales de 2011.

“Toda la plaza está convulsionada, entrando en un stress cambiario antes de lo esperado” resumía hoy el diario económico “El Cronista”.

Mientras, los tres principales candidatos aprovechan el final de la campaña, que concluirá el jueves, para atraer el voto indeciso, que los analistas cifran en alrededor del 10 %.

Para lograrlo, tanto Scioli como Macri y Massa han dado un giro al centro en sus estrategias electorales.

“Todos van por los indecisos, por el voto útil, por el centro”, opina Mariel Fornoni, de “Management and Fit”.

Según sus datos, el electorado argentino está dividido casi a partes iguales: “Hay un tercio que quiere cambiar, un tercio que quiere continuidad y un tercio que quiere algo de cambio y algo de continuidad. Por eso todos los candidatos van al centro”.

Esta confluencia de los candidatos ha provocado que “la gente los vea bastante similares y lo que termina definiendo es si querés continuidad o cambio”, sostiene.

“Se prevé una elección muy ajustada que no tiene antecedentes por como está planteada desde 1983, desde el retorno de la democracia. Nunca asistimos a una elección con tanta incertidumbre como en los día previos a esta elección”, explica a Efe el analista Patricio Giusto.

En esta carrera por el voto, en la que, según el analista Ricardo Rouvier se juega “el futuro del país”, Scioli ha optado por adelantar la composición de su Gabinete e intensificar su presencia en la provincia de Buenos Aires, donde ha sido gobernador durante 8 años, el mayor distrito electoral del país y clave en la definición del domingo.

El aspirante oficialista se mostrará hoy de nuevo con Cristina Fernández, en medio de las críticas de la oposición porque la presidenta continúa haciendo proselitismo en plena veda electoral.

Mientras tanto, Macri aprieta el acelerador en busca de su única opción de llegar a la Presidencia: una segunda vuelta. Al tiempo que planea cerrar su campaña en Córdoba, bastión del peronismo tradicional, donde Scioli sufrió un revés en las primarias de agosto.

El tercero en las encuestas, Massa, apuesta también por la segunda vuelta confiado en la posibilidad de atraer votos peronistas antikirchneristas.

Pese al último esfuerzo de los candidatos, los analistas coinciden en que, a la vista de la evolución de una campaña que ha sido gris y pobre en propuestas, es difícil un cambio drástico y pronostican una larga noche electoral.

“No ha habido ningún candidato que haya logrado seducir, encantar, que logre despertar emociones que movilice a la gente más allá de lo que dice, de lo que propone”, afirma Giusto.

En un contexto de pelea “voto a voto”, los partidos piden a sus militantes que mantengan los ojos abiertos ante cualquier irregularidad.

Les piden además, que se sumen a fiscalizar las mesas para evitar que se repitan situaciones como las vividas en las recientes elecciones en la provincia de Tucumán, donde el candidato oficialista se impuso en medio de denuncias por fraude, quema de urnas y robo de papeletas.

Macri, actual alcalde de la capital argentina, llamó hoy a estar “atento al fraude” y pidió a los fiscales de mesa de Cambiemos que actúen como “ninjas del escrutinio”.

También los tránsfugas aprovechan la recta final de la campaña para asegurar posiciones.

El último en cambiar de bando ha sido Francisco de Narváez, diputado y ex socio político de Massa, quien hoy adelantó su voto para Scioli.

“Es como un borracho que va de bar en bar buscando la última copa”, le respondieron desde las filas del candidato de Una Nueva Alternativa (Una).

Para el analista Rosendo Fraga, la clave de la elección del domingo es “si es la última de un ciclo de continuidad o la primera de un ciclo de cambio político”.