Sao Paulo, 30 may (EFE).- Los Gobiernos de Brasil y China anunciaron hoy la puesta en marcha de un fondo común de 20.000 millones de dólares para desarrollar en el país suramericano proyectos en diversos sectores, principalmente en infraestructura.

El mecanismo estará operativo a partir de junio y la mayor parte de los recursos, 15.000 millones de dólares, los aportará el Fondo de Cooperación Chino para la Inversión en América Latina, según informaron las autoridades de ambos países en el marco del Brasil Investment Forum, que empezó hoy en Sao Paulo.

Los 5.000 millones de dólares restantes vendrán de las instituciones financieras brasileñas, como la estatal Caixa Económica Federal y el Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES), el banco de fomento del Gobierno brasileño, entre otras.

El fondo financiará proyectos que sean considerados de interés común para ambos países en sectores prioritarios para recibir financiación, la mayoría ligados a infraestructuras de logística y energía.

No obstante, el fondo también evaluará proyectos para otras actividades como la industrial, minera, agrícola, nuevas tecnologías y servicios digitales.

El ministro de Planificación brasileño, Dyogo Oliveira, comentó que el fondo representa la “confirmación de la confianza” que existe entre las dos naciones en un momento en el que Brasil “busca socios internacionales para la continuidad de grandes proyectos en el país”.

Por su parte, el embajador de China en Brasil, Li Jinzhang, señaló que el citado fondo “beneficiará a las dos países” y tendrá como misión “dar a Brasil una mejor capacidad productiva”.

El aporte supone un balón de oxígeno para el sector de la infraestructuras brasileño, uno de los más resentidos por las profunda crisis económica que atraviesa el país desde hace dos años.

En 2015 la economía del gigante suramericano cayó un 3,8 %, su peor resultado en los últimos 25 años, y en 2016 descendió el 3,6 %, con lo que el país encadenó dos años consecutivos de crecimiento negativo por primera vez desde la década de 1930.

Ante esta situación, el Gobierno del presidente Michel Temer emprendió un severo ajuste fiscal con duros recortes en varios sectores, entre ellos el de infraestructura, así como unas polémicas reformas económicas con objeto de revertir la recesión y el tremendo desequilibrio en las cuentas públicas.

Sin embargo, la agenda de reformas del Gobierno se ha visto temporalmente interrumpida por un escándalo de corrupción que ha implicado directamente a Temer, a quién la Corte Suprema abrió una investigación por los supuestos delitos de corrupción pasiva, obstrucción a la justicia y asociación ilícita.

Al Brasil Investment Forum, que se prolongará hasta mañana miércoles, han acudido representantes del sector público y privado de 42 países y una veintena de sectores económicos para explorar nuevas oportunidades de negocio y conocer de primera mano la delicada situación económica del país.