Río de Janeiro, 7 jun (EFE).- Brasil obtuvo hoy 3.150 millones de reales (unos 830 millones de dólares) en una subasta en la que adjudicó derechos para explotar tres de los cuatro prometedores yacimientos del presal en aguas profundas del océano Atlántico que ofreció a las mayores petroleras del mundo.

El mayor vencedor fue un consorcio integrado por la petrolera brasileña Petrobras (30 %) e integrado por la estadounidense Exxon (28 %), la noruega Statoil (28 %) y la portuguesa Petrogal (14 %).

Otro vencedor fue el consorcio liderado por las multinacionales Shell (40 %) y Chevron (30 %) y al que Petrobras (30 %) se sumó a última hora, y el último fue el liderado por Petrobras (45 %) y completado por la británica BP Energy (30 %) y Statoil (45 %).

La Agencia Nacional del Petróleo (ANP, regulador) recibió ofertas muy superiores a las previstas por las tres áreas que más generaban interés en la subasta, pero no consiguió atraer interesados para la menos apetecida, cuya disputa fue declarada desierta.

El director general de la ANP, Decio Oddone, calificó la subasta como una de las más exitosas de los últimos años debido a que, además de lo recaudado por las licencias, le garantizará al Estado ingresos por unos 40.000 millones de reales (unos 10.526,3 millones de dólares) durante los 30 años de los contratos, tanto por su participación de las ganancias como por impuestos y regalías.

Ello debido a que los vencedores en las subastas de derechos sobre bloques en el prometedor presal, un área que tiene gigantescas reservas ya comprobadas de hidrocarburos, son las empresas que le ofrecen mayor participación al Estado en las ganancias que obtengan con el petróleo extraído.

El vencedor del yacimiento más disputado hoy le ofreció al Estado una participación récord del 75,48 % de sus ganancias.

La petrolera brasileña Petrobras será operadora de los tres consorcios que explotarán los yacimientos, con participaciones de entre el 30 % y el 45 %, pese a que sólo se impuso en una de las subastas, ya que fue derrotada en las otras dos disputas, pero terminó ejerciendo el derecho de preferencia que le garantiza la legislación en las otras dos áreas.

El consorcio liderado por la multinacional estadounidense Exxon (28 %) y por la noruega Statoil (28 %) venció a otros tres interesados en la disputa por los derechos para explotar el yacimiento de Uirapuru, el más disputado en la subasta.

El consorcio vencedor lo completan la portuguesa Petrogal (14 %) y Petrobras (30 %), que inicialmente no formaba parte del grupo pero que terminó sumándose tras ejercer su derecho de preferencia.

Este grupo le ofreció al Estado una participación del 75,48 % en sus ganancias, más de tres veces el mínimo exigido por la ANP (22,18 %), y un porcentaje ligeramente superior al del consorcio que quedó en segundo lugar (72,45 %), precisamente el que era liderado por Petrobras (45 %) y completado por la francesa Total (20 %) y la británica BP Energy (20 %).

El vencedor en la disputa por los derechos para explotar el yacimiento de Tres Marias fue el consorcio liderado por las multinacionales Shell (40 %) y Chevron (30 %), al que Petrobras (30 %) también se sumó a última hora al ejercer su derecho de preferencia.

Este consorcio le ofreció al Estado una participación del 49,95 % en sus ganancias, un porcentaje más de cinco veces mayor al mínimo exigido por la ANP (8,32 %) y que superó ampliamente el 18 % ofrecido por el segundo en la disputa, el grupo que Petrobras (40 %) lideraba y que también era compuesto por la francesa Total (40 %) y la británica BP Energy (30 %).

El tercer yacimiento, el de Dois Irmaos, tan sólo tuvo un interesado, el consorcio liderado por Petrobras (45 %) y completado por BP Energy (30 %) y Statoil (45 %), que le ofreció al Estado una participación del 16,43 %, la mínima exigida por la ANP.

“Fue una subasta muy exitosa porque atrajo la atención de las mayores petroleras del mundo que ofrecieron sobreprecios superiores a los que esperábamos; mostró la competitividad del presal, y, por primera vez, obligó a Petrobras a asumir si se sumaba a un consorcio en el que no participaba”, afirmó Oddone.

De acuerdo con el director de la ANP, el éxito no se mide tan sólo por lo recaudado con las licencias, sino por los ingresos que los tres proyectos generarán en los 30 años del contrato por producción, empleos e impuestos.

De acuerdo con Oddone, sumadas participaciones y tasas, el Estado brasileño tendrá una participación de cerca del 90 % de los ingresos líquidos generados por la explotación del yacimiento de Uirapuru. “Es un porcentaje que no se ve ni en Oriente Medio”, dijo.

Esta fue la cuarta subasta organizada por Brasil para ofrecerle a las multinacionales la oportunidad de adjudicarse derechos para explotar áreas en el presal, un horizonte de explotación en aguas muy profundas ubicado por debajo de una capa de sal de dos kilómetros de espesor y cuyas gigantescas reservas pueden convertir al país en uno de los mayores exportadores mundiales de crudo.

Las reservas calculadas en las cuatro áreas que fueron ofrecidas este jueves suman unos 5.000 millones de barriles de hidrocarburos.

Hasta ahora Brasil solo había otorgado licencias para la explotación de seis áreas en el presal.