Santiago de Chile, 24 abr (EFE).- La presidenta de Chile, Michelle Bachelet, hizo hoy autocrítica por los casos de corrupción política y empresarial que se han conocido en los últimos meses y reconoció que no condenó «con fuerza y a tiempo los modos éticamente imprudentes de hacer negocios».

«Pensamos erradamente, y lo vemos hoy, que las leyes que teníamos podían limitar las malas prácticas que hoy erosionan la legitimidad de la democracia», dijo Bachelet en una ceremonia en la que recibió las propuestas de una comisión de expertos que ella misma creó para transparentar la relación entre la política y los negocios.

«Los que estamos en la política, en los negocios y en el Gobierno, estamos en deuda con Chile», dijo Bachelet en el discurso más autocrítico que ha pronunciado desde que a comienzos de este año empezaron a revelarse los escándalos de corrupción que han provocado una crisis política y el descrédito de las autoridades.

Las polémicas han afectado directamente a la mandataria, cuyo hijo, Sebastián Dávalos, está siendo investigado por la fiscalía por las supuestas irregularidades en un millonario negocio inmobiliario en el que también participó su esposa, Natalia Compagnon.

Los otros casos involucran al grupo de empresas Penta y la minera Soquimich, acusadas de fraude tributario y de financiar ilegalmente a políticos oficialistas y de oposición.

Bachelet consideró que en la situación actual el primer paso debe ser reconocer la responsabilidad del mundo político y empresarial por haber dañado el «orgullo que los chilenos sienten por su patria».

«Hemos carecido de firmeza y rapidez para evitar que las malas prácticas corrompan nuestras relaciones políticas y económicas», señaló Bachelet en una ceremonia a la que asistieron los ministros de su gabinete, los jefes de partidos, autoridades judiciales y los expresidentes Eduardo Frei y Sebastián Piñera, entre otros.

Bachelet reconoció que la situación ha sido «dolorosa» a nivel personal por la implicación directa de sus familiares en uno de los casos, y reiteró que Chile no es un país corrupto.

«La mayor parte de nuestras instituciones, organizaciones y dirigentes trabajan transparentemente y apegadas a la ley», subrayó la presidenta, quien recordó que Chile «está mejor que muchos otros» países, aunque tiene pendientes muchas tareas.

Bachelet dijo que estudiará detenidamente las propuestas del consejo asesor anticorrupción y las sumará a otras medidas que ha trabajado el Gobierno para elaborar un paquete de acciones que presentará en unos pocos días.

Las propuestas del consejo asesor, presidido por el académico Eduardo Engel, apuntan a mejorar la regulación de la financiación de la política, evitar el tráfico de influencias y los conflictos de intereses, entre otros asuntos.