Cartagena (Colombia), 28 oct (EFE).- La presidenta de Chile, Michelle Bachelet, dijo hoy en la ciudad colombiana de Cartagena que su Gobierno trabaja por un sistema de pensiones que sea más solidario, pero que también pueda beneficiar a los otros países de la región.

“Es cierto que han habido grandes demostraciones en la calle, pero yo diría pacíficas, donde la gente lo que manifiesta es que no le gusta el sistema en el que está. Y nosotros como Gobierno nos hemos comprometido a buscar un acuerdo nacional en torno a cuales son los elementos” que permitan un sistema que funcione y sea más solidario, explicó Bachelet.

En un foro presidencial celebrado con motivo del XI Encuentro Empresarial Iberoamericano, en el marco de la XXV Cumbre Iberoamericana, Bachelet dialogó sobre diversos temas de la región, junto con sus homólogos de Colombia, Juan Manuel Santos; México, Enrique Peña-Nieto; Perú, Pedro Pablo Kuczynski, y Portugal, Marcelo Rebelo de Sousa.

Cuestionada por la reforma de pensiones llevada a cabo en su país, la mandataria chilena recordó que su Ejecutivo ya presentó tres propuestas, aunque hubo un empate técnico en la cámara y ninguna alcanzó la votación suficiente.

El propósito ahora, agregó, es que dentro de todos los modelos posibles que hay se alcance uno que sea solidario y que pueda ser “de utilidad para el reto de países que también van a vivir este problema” político, pero esencialmente “social y económico”.

El debate sobre el sistema privado de pensiones irrumpió con fuerza en Chile después de que 750.000 personas salieran a las calles de todo el país el pasado mes de julio para exigir el término de un sistema impuesto en 1981 por la dictadura de Augusto Pinochet.

Desde entonces, los chilenos están obligados a depositar sus ahorros de jubilación en cuentas individuales manejadas por las privadas Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP).

La pensión que reciben los actuales trabajadores chilenos cuando se jubilan está determinada por la fluctuación de los mercados y el rendimiento de los fondos que los asalariados depositan mensualmente en las AFP.

Según distintos estudios, la gran mayoría de los jubilados del país austral cobra unas pensiones equivalentes a entre un tercio y la mitad de los ingresos que recibían durante su vida laboral.