Buenos Aires, 25 oct (EFE).- Argentina dio hoy un paso adelante en la búsqueda de ‘verdad y justicia’ tras la decisión del Vaticano de abrir los archivos que posee sobre su última dictadura (1976-1983), algo que la Iglesia del país suramericano ha reconocido como un “servicio a la patria” para “reconciliar” a los argentinos.

La Secretaría de Estado del Vaticano y la Conferencia Episcopal argentina (CEA) comunicó hoy que la Santa Sede, bajo el impulso del papa Francisco, abrirá “próximamente” sus archivos sobre el periodo dictatorial para que puedan ser consultados por los familiares de las víctimas del terrorismo de Estado, luego de haber concluido la organización del material.

Diversos organismos de derechos humanos que históricamente reclamaron acceder a esos documentos para conocer el papel de la iglesia y su supuesta complicidad con los Gobiernos de facto, ya han celebrado la iniciativa.

“Es cierto que la Iglesia tal vez no hizo todo lo que podría haber hecho, eso es cierto y pedimos perdón, pero complicidad es una palabra que creo que de los documentos va a surgir otra palabra”, reconoció este martes en una rueda de prensa el presidente de la CEA, José María Arancedo.

El también arzobispo de Santa Fe reconoció que “casi” se atreve a decir “que una vez que se pueda tomar contacto con todo el camino”, la presencia de la Iglesia “va a aparecer con más luces que sombras”, aunque asumió que “sombras siempre puede haber”.

“Para nosotros el límite de toda defensa es la verdad y la Justicia”, sentenció.

La apertura de este material, que se encuentra en los archivos de la CEA, de la Secretaría de Estado vaticana y en la Nunciatura Apostólica en Buenos Aires, se produce después de un proceso de digitalización y organización del material documental indicado por el propio papa Francisco, quien desde sus tiempos como arzobispo de Buenos Aires ha apoyado esta iniciativa.

Aunque no se ha desvelado cuántos documentos existen ni qué es lo que exactamente contienen, se cree pueden ofrecer información sobre el paradero de personas desaparecidas, ya que en la dictadura numerosas víctimas recurrieron a las iglesias.

“No le tenemos miedo a los archivos. Los archivos contienen la verdad de la historia. Los grandes historiadores de la Iglesia nos han enseñado que no hay que tenerle miedo a esto”, expresó el cardenal Mario Aurelio Poli y vicepresidente de la CEA.

El actual arzobispo de Buenos Aires, sucesor de Jorge Bergoglio en el cargo, remarcó que con el “ordenamiento y digitalización” de los archivos, la Iglesia realiza un “servicio” a la patria “para la reconciliación de los argentinos” y “siempre en búsqueda de la verdad”.

“Además del mea culpa tenemos la contundente voluntad también de prestar este servicio, llámesele también como deuda y como un aporte a la reconciliación, que no se opone a la Justicia”, matizó.

Según datos de las organizaciones de derechos humanos, un total de 30.000 personas desaparecieron durante la dictadura, la mayoría militantes políticos y sociales, de grupos revolucionarios armados y no armados, trabajadores, gremialistas, estudiantes, artistas o religiosos.

Ahora, las víctimas y familiares directos de los desaparecidos y detenidos y, en el caso de religiosos o eclesiásticos, también sus Superiores mayores podrán acceder a los datos guardados por la Iglesia a través de un protocolo que todavía se está concluyendo.

La Conferencia Episcopal empezó a organizar sus archivos en 2005, pero tomó impulso en 2012.

Luego, con los mismos criterios de digitalización y a instancias del recién nombrado papa Francisco, se realizó un trabajo similar en la Secretaria de Estado y la Nunciatura.

“Este marco que se inició en 2012, estando monseñor (Jorge) Bergoglio de cardenal con nosotros, continúa después en el camino a la Santa Sede y en esta última reunión”, añadió Arancedo, quien destacó que desde la CEA se ha colaborado con la Justicia cuando esta le ha solicitado información.

Las Abuelas de Plaza de Mayo, organización humanitaria que justo hoy cumple 39 años dedicada a buscar a unos 500 niños apropiados por el régimen militar, mostraron también a Efe su satisfacción.

Para su titular, Estela de Carlotto, este anuncio es “una respuesta” que esperaban desde hace mucho tiempo para poder aportar a su lucha “más verdad, más luz y posibilidades de alguna señal” que les permita encontrar a sus nietos, hijos de desaparecidos por el terrorismo de Estado que fueron despojados de su verdadera identidad.

La veterana activista criticó que de boca de los “genocidas” que están siendo juzgados en las causas que continúan abiertas “no surge nada” porque “están clausurados, no confiesan y no se arrepienten” de haber cometido “delitos de lesa humanidad incomparables a cualquier otro”.

Por su parte, la titular de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, Nora Cortiñas, consideró que el Vaticano contribuirá a “ir andando la historia con la verdad” pero lamentó que muchos sacerdotes “integraron el terrorismo de Estado” porque “entraban en los campos del horror y salían de ahí sin decir una sola palabra de lo que veían”.

La iniciativa de la Iglesia Católica se produce después de que en los últimos meses Estados Unidos y Francia también hayan anunciado que desvelarán documentación con la que cuentan de aquellos años.

“Todavía hay muchísima gente que no sabe qué pasó con los desaparecidos. Esto tiene que ver no solo con Argentina sino con el Operativo Cóndor, la internacional del terror, que fue implantado en muchos países fundamentalmente del Cono Sur pero también del resto del continente”, destacó a Efe el activista argentino Adolfo Pérez Esquivel, premio Nobel de la Paz en 1980.

A su juicio, “hay que buscar la verdad, la justicia y la reparación del año hecho”, y consideró que los informes del Vaticano “pueden servir para eso” y hay que utilizarlos “con sabiduría”.

Rodrigo García Melero