Quito, 29 sep (EFE).- Gerardo Hernández, uno de los cinco agentes cubanos condenados por espionaje en EE.UU., inculcará a su pequeña hija Gema, concebida por inseminación artificial cuando él estaba todavía en prisión, que “sienta en carne propia cualquier injusticia” contra el ser humano.

“Me gustaría que fuera una persona de bien”, dijo en una entrevista con Efe Hernández, quien aseguró que desea que la pequeña “sienta en carne propia cualquier injusticia que se cometa contra cualquier ser humano” y “que ame a su patria, que ame a su pueblo y que esté dispuesta también a sacrificarse por el dolor ajeno”.

El caso de Gema, de ocho meses, tuvo gran impacto al conocerse que había sido concebida por inseminación artificial en el contexto del acuerdo de normalización de relaciones entre EE.UU. y Cuba.

La pequeña nació el 6 de enero, semanas después de la puesta en libertad de Gerardo y de sus compañeros Ramón Labañino y Antonio Guerrero. Antes habían sido excarcelados Fernando González y René González.

Cuando fueron detenidos en Florida, los cinco admitieron que actuaban como agentes del Gobierno de Cuba, pero dijeron que controlaban a “grupos terroristas de exiliados” que conspiraban contra el entonces presidente Fidel Castro y no contra el Gobierno estadounidense.

Hernández dijo que los meses transcurridos desde su liberación, en diciembre de 2014 han sido “los más intensos” de sus vidas.

“Si de algo estamos convencidos es de que nuestro sacrificio no fue en vano. Nunca lo dudamos, pero ahora tenemos la certeza, cuando vemos el cariño con el que nos recibe nuestro pueblo” y el agradecimiento de “otros pueblos que hemos tenido la oportunidad de visitar”, comentó.

Más allá de las ideologías, el cubano cree que quienes les han apoyado durante este tiempo “estaban del lado de la justicia, del lado de la razón” y considera que los años de privación de libertad que han pasado han servido para evidenciar el “absurdo” de que un país que asegura combatir el terrorismo “albergue terroristas en su suelo”, dijo en alusión a EE.UU.

Hernández mencionó el caso de Luis Posada Carriles, al que Cuba y Venezuela acusan de participar en la voladura de un avión cubano en 1976, lo que causó la muerte de 73 personas, y de estar involucrado en un atentado en un hotel de La Habana donde en 1997 falleció el turista italiano Fabio di Celmo.

Posada Carriles hoy “esta libremente en la Florida”, subrayó.

Consideró que la prisión de los cinco agentes, declarados héroes nacionales en su país, ha ayudado a que se conozca este caso que “por muchos años” fue “ignorado incluso por el pueblo norteamericano”.

Sobre sus expectativas para Cuba, dijo que sueña con un sistema cada vez más inclusivo y participativo, con “una Cuba cada vez más revolucionaria y mas socialista, una Cuba que ni por asomo regrese al pasado” que llevó a generaciones anteriores a “hacer una revolución”.

Sobre su regreso a Cuba tras sus años de encarcelamiento, aseguró que percibe muchos cambios, positivos y negativos, y destacó entre ellos el diagnóstico claro que los cubanos tienen de sus problemas.

“Lo que más me ha llamado la atención es que tenemos bien identificados cuáles son nuestros problemas” y “hacia donde queremos ir”, aseguró el integrante del grupo de “Los Cinco”, quienes próximamente visitarán Bolivia atendiendo una invitación de su presidente, Evo Morales.

Invitado junto a sus compañeros a participar en el Encuentro Latinoamericano Progresista (ELAP) 2015, que se celebra en Quito hasta este miércoles, destacó la existencia de lo que considera una “contraofensiva” neoliberal que pretende dividir los procesos revolucionarios en la región.

Jesús Sanchis Moscardó