Medellín (Colombia), 16 oct (EFE).- Activistas se sembraron hoy simbólicamente en el centro de la ciudad colombiana de Medellín para exigir justicia, hacer una “catarsis colectiva” y conmemorar los 13 años de la Operación Orión, que, según organizaciones de derechos humanos, dejó 104 desaparecidos y tres civiles muertos.

Alrededor de un centenar de personas permanecieron enterradas durante más de seis horas como parte de la representación “Cuerpo Gramaticales”, que sirvió para recordar a los muertos y desaparecidos que ha dejado el conflicto armado en el país e invitar a hacer un “duelo nacional” por las víctimas.

“La siembra de estos cuerpos es un llamado a reflexionar y a hacer un acto de catarsis colectiva. Hay que juntarnos en este momento histórico del país, en el que estamos tratando el tema de la paz”, dijo a Efe el organizador del acto, quien se identificó como “Aka”

La representación muestra todo lo que “ha dolido esta absurda guerra”, añadió este rapero, activista y coordinador de Agroarte, un colectivo que desde los barrios deprimidos de Medellín combina el hip-hop, el arte, la memoria y la agricultura.

Señaló que la muerte “no debe parecer normal así estemos en un país violento” y recordó a Orión, considerada la más grande operación militar urbana en Colombia, como “combates extensos” que vivió la Comuna 13 de Medellín durante más de siete horas, en los que “muchos de los nuestros fueron caídos”.

“Aka” indicó que “el dolor y el duelo es nacional” y por esta razón participaron en el acto víctimas de la masacre de la localidad de Bojayá (noroeste), las Madres del municipio de Soacha (centro), familiares de desaparecidos en la toma del Palacio de Justicia en Bogotá, Mujeres Caminando por la Verdad y las Madres de la Candelaria, entre otros.

La coordinadora de la Estrategia de Participación de Víctimas del Centro Nacional de Memoria Histórica, María José Pizarro, manifestó que esta actividad permite un diálogo entre generaciones y sectores sociales.

“Es una reflexión de las nuevas generaciones ante una sociedad que es indolente y a veces no reconoce lo que sucedió. Parte de la población no ha hecho suyos los seis millones de colombianos que fueron afectados por el conflicto”, sostuvo María José Pizarro, hija del exlíder guerrillero Carlos Pizarro, asesinado en 1990.

También hizo parte del evento Luz Marina Bernal, activista y madre de Fair Leonardo Porras, protagonista del caso de Soacha, vecina a Bogotá, que sirvió para declarar como crímenes de lesa humanidad los “falsos positivos”, como se conoce en el país a las ejecuciones extrajudiciales de civiles cometidas por militares para hacerlos pasar por guerrilleros muertos en combate.

“Mi lucha es buscar verdad y justicia, pero no solo en el caso mi hijo sino por las 5.786 ejecuciones extrajudiciales que se realizaron en el gobierno de Álvaro Uribe Vélez”, aseguró Bernal e indicó que participó para recordar que “la verdadera historia del país está enterrada”, ya que Colombia “está llena de fosas comunes”.

Bernal, representante de las Madres de Soacha, aseguró que las víctimas, los colectivos y los activistas seguirán trabajando para evitar que se repitan “estos hechos que han causado dolor y han roto tejidos familiares”.