Morelia (México), 5 may (EFE).- Los enfrentamientos entre al menos nueve cárteles de la droga han sumido en una grave crisis de violencia al estado mexicano de Michoacán por la disputa de la producción y tráfico de drogas como la marihuana y la metanfetamina, además de recursos naturales y minerales.

Con apenas 4,8 millones de habitantes, Michoacán es el sexto estado del país con mas homicidios dolosos (intencionados) por la pugna de los carteles que no cesa y que lo convierten en uno de los epicentros de la violencia en México.

En 2020 se registraron en México un total de 34.554 homicidios dolosos, una cifra prácticamente idéntica al récord de 34.681 crímenes cometidos en 2019.

En el occidental estado de Michoacán se reportaron 2.433 homicidios dolosos, el sexto estado más violento del país tras Guanajuato, Baja California, Estado de México, Chihuahua y Jalisco.

La violencia desatada en Michoacán se ha agravado en los últimos años al surgir seis cárteles de los extintos grupos de autodefensa que tras mermar a Los Caballeros Templarios también permitieron el ingreso del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), según datos de los servicios de inteligencia del gobierno de Michoacán.

Precisamente, el CJNG está encabezado por el michoacano Nemesio Oseguera Cervantes «El Mencho», el narcotraficante más buscado por Estados Unidos y México.

MICHOACAN, CUNA DEL NARCO

La Fiscalía General de la República (FGR) ha identificado a nueve cárteles de la droga que actualmente operan en las diversas regiones de Michoacán, incluso en sus zonas limítrofes con los estados de Colima, Guerrero, Jalisco, Guanajuato, Querétaro y Estado de México.

Las bandas de narcotraficantes son el CJNG, La Nueva Familia Michoacana, La (antigua) Familia Michoacana, Los Caballeros Templarios, Cártel de Tepalcatepec, Cártel de Los Reyes, Cártel de Los Correa, Cártel de Zicuirán y Cártel de El Camaleón.

La Nueva Familia Michoacana -integrado en su mayoría por exautodefensas y extemplarios-, cuenta con el apoyo de dos brazos armados autodenominados como Los Viagras y Blancos de Troya.

Lorena Cortés Villaseñor, presidenta de la asociación civil «Comunidad Segura», destacó este miércoles que Michoacán ha abandonado la prevención del delito y la recuperación del tejido social, lo que ha permitido que jóvenes caigan en el mundo del alcoholismo y de las drogas, como preámbulo a enrolarse en organizaciones criminales.

Para Lorena Cortés Villaseñor, Michoacán enfrenta una grave crisis humanitaria derivada de una ola de violencia que creció por el olvido histórico de los gobiernos federal y estatal.

La especialista en temas de seguridad pública y prevención del delito explicó a Efe que es incomprensible que Michoacán viva en una crisis gubernamental permanente.

«Este conflicto armado, delictivo y crisis de violencia, tiene que ver con el olvido histórico a los factores de protección a la población, principalmente a los jóvenes», agregó.

«Y tiene que ver con la falta de acceso a la salud, a la educación, al deporte y a la cultura. Ha sido un rezago histórico que ha convertido a Michoacán en tierra fértil para el crimen, es un caldo de cultivo para la cultura de la ilegalidad», sostuvo.

Cortés Villaseñor, quien trabajó en las áreas de prevención del delito de la extinta Procuraduría General de Justicia de Michoacán (hoy Fiscalía) y de la Secretaría de Seguridad Pública Estatal, advirtió de que cada día son más los jóvenes que se alistan en las filas del crimen organizado por el abuso del alcohol, el uso de drogas, embarazos no deseados y la deserción escolar.

«Mientras el Estado Mexicano y el Gobierno de Michoacán no atiendan estos factores de riesgo, vamos a seguir viviendo esa ‘larga noche michoacana’ de violencia, y esta crisis humanitaria que ha dejado a miles y miles de desplazados, registrándose ‘comunidades fantasma’ al quedar sin pobladores», señaló.

Miguel Estrada, el cronista de Apatzingán que ha investigado los orígenes del fenómeno del narcotráfico en Michoacán, detalló que la modernización del campo michoacano favoreció la producción de marihuana y posteriormente de amapola.

«La Comisión del Rio Balsas modernizó el campo michoacano y entre 1947 y 1963 abrió sistemas de riego para el cultivo comercial de algodón, limón y melón», mencionó.

Agregó que la operatividad de la infraestructura hidráulica ocupó la construcción de una red de comunicación terrestre que, en tres periodos, contó con la construcción de 707 kilómetros de carreteras, obras que en conjunto facilitaron la producción y tráfico de droga.

«En agosto de 1959, el Ejército registra esta fecha como histórica en el combate al narcotráfico al decomisar en el municipio de Aguililla 300 kilos de marihuana, y a finales del mismo año se captura a una persona con 8 kilos 200 gramos de goma de opio. El narcotráfico, entonces, había empezado», concluyó Estrada.