México, 15 oct (EFE).- La redacción de la primera “Carta Universal de los Deberes y Obligaciones de los Seres Humanos”, inspirada en un discurso del nobel José Saramago, prospera estos días en México tras reunir a intelectuales que buscan que esta sea la primera de la globalización y cree un nuevo modelo de humanismo.

“Hoy todas las cartas tienen que ver con un cierto mundo, de Estados nación, de economía internacional, pero no existe una que pretenda tratar este proceso nuevo que se llama globalización”, dijo en rueda de prensa el politólogo y sociólogo francés Sami Naïr, quien participa en su elaboración.

Impulsado por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), la World Future Society y la Fundación José Saramago, el documento busca incentivar la ética y el compromiso ciudadano en temas como la justicia, la educación, la cultura, el desarrollo sostenible o los fenómenos migratorios.

“Existe la necesidad de reconsiderar lo que implican los derechos humanos en un mundo globalizado”, explicó, por su parte, el portavoz del grupo parlamentario del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) en la Asamblea de Madrid y exministro de Educación español, Ángel Gabilondo.

Optimista, afirmó que esta carta, entendida como contraparte de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, puede ser “un legado” y una “convocatoria para transformar la realidad” en pro de la “justicia”.

Naïr, en tanto, destacó que el escrito busca incentivar que los propios ciudadanos “luchen para realizar sus derechos” y sean “sujetos de la transformación”.

“Se debe romper la desafección social, política y cultural”, subrayó Pilar del Río, periodista y viuda de Saramago, quien enumeró que entre estos deberes ciudadanos están los de “organizar, exigir y lograr la redistribución de la riqueza”.

En esta carta, continuó Naïr, los conceptos deben ser “más profundizados” y “reprogramatizar” algunos ya conocidos.

Es el caso de la migración, un “desafío mundial” con políticas nacionales obsoletas que se debe enfrentar no “como una amenaza”, sino “desde la solidaridad humana”, señaló.

Bajo estas premisas, Gabilondo agregó que, con la carta, se tendrán unas líneas de acción para “provocar un mundo más justo y más libre” desde “la ética”.

Estos fueron algunos de los avances tras un encuentro celebrado en la capital mexicana que permitió perfeccionar un primer borrador añadiendo conceptos como las culturas indígenas, las minorías o las nuevas tecnologías.

Dicha reunión, en la que también participó el rector de la UNAM, José Narro, además de reconocidos expertos, llega tras un primer simposio que congregó en junio a 50 mentes en el evento Prospectiva del Mundo 2015 para trabajar en este ambicioso texto.

El fin último, explicó del Río, es llevar el documento hasta las Naciones Unidas, los Estados y hasta el papa, entre otros estamentos.

“Pero lo más importante es que los ciudadanos lo conozcan, llegar a las conciencias de la gente para que existan las personas empoderadas”, aseguró.

Al recoger el Premio Nobel de Literatura en 1998, el escritor y humanista portugués José Saramago (1922-2010) instó a que la ciudadanía, además de defender sus derechos, reivindicara sus deberes.

“Tomemos entonces, nosotros, ciudadanos comunes, la palabra, con la misma vehemencia con que reivindicamos los derechos, reivindiquemos también el deber de nuestros deberes. Tal vez así el mundo pueda ser un poco mejor”, dijo Saramago, galardonado el año en que se cumplía el 50 aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.