Pekín, 25 abr (EFE).- China “debe estar alerta” ante posibles infiltraciones extranjeras a través de la religión, advirtió el presidente Xi Jinping, en un momento de aumento de la persecución contra grupos religiosos en el país.

En una conferencia de dos días sobre asuntos religiosos a la que asistió la plana mayor del Gobierno -entre ellos, el primer ministro Li Keqiang-, Xi destacó que los grupos religiosos deben seguir el liderazgo de la formación gobernante, publica hoy el diario oficial Global Times.

Según dijo el presidente en ese foro, que concluyó este fin de semana, los grupos religiosos deberían “hacer confluir las doctrinas religiosas y la cultura china, cumplir la legislación y entregarse al proceso de apertura y reforma del país y a la modernización socialista”.

Además, instó a “combatir la infiltración extranjera a través de la religión” y a estar alerta ante el extremismo religioso.

El Global Times acompaña el artículo con un editorial hoy en el que explica que la religión “está muy politizada en muchos países y de vez en cuando se ve inmersa en confrontaciones políticas a nivel internacional” y defiende que, para “garantizar la coexistencia armoniosa de diferentes religiones”, China pone por encima de todas ellas “el liderazgo del Partido y el Estado de Derecho”.

Dada la influencia que tiene la religión sobre los creyentes, la religión se convertirá en “el punto más flaco” de China, por donde las “fuerzas extranjeras” podrán penetrar, “si está controlada por la política internacional”, añade.

Las declaraciones de Xi se producen en un momento de aumento del control y la censura contra grupos religiosos en el país, criticado duramente por organizaciones de derechos humanos.

Un claro ejemplo de ello es la campaña de retirada de cruces cristianas iniciada por el Gobierno estos últimos años en múltiples partes del país, y especialmente en la provincia oriental de Zhejiang.

Desde hace más de un año y hasta el pasado febrero, 1.800 iglesias han visto desaparecer sus cruces en China, según datos de China Aid, organización que desde EE.UU. coordina una amplia red de activistas y cristianos clandestinos chinos.

Esta campaña del Gobierno motivó numerosas protestas, especialmente en la ciudad de Wenzhou, la conocida como el “Jerusalén de China” por su gran comunidad cristiana.

Zhang Kai, abogado conocido como el “defensor de las cruces” por protestar contra esa campaña, fue detenido siete meses y durante su tiempo recluido protagonizó una confesión en televisión en la que admitía haber colaborado con “fuerzas extranjeras”, si bien ONG en defensa de los derechos humanos consideraron que Zhang fue “forzado” a realizar estas declaraciones.

El presidente chino ha reforzado el aparato de seguridad del Gobierno desde su llegada al poder contra las amenazas extranjeras pero también locales.

Entre sus iniciativas, se encuentra la controvertida ley de seguridad nacional que se aprobó el año pasado, y que abarca aspectos tan dispares como las finanzas, la política, el ejército, la ciberseguridad o la religión.