Sao Paulo, 4 abr (EFE).- Uruguay espera que Argentina y Brasil se recuperen este año de la crisis económica e institucional que, respectivamente, protagonizaron en 2018 para volver a incrementar su flujo de turistas provenientes de esos países.

«Cuando hay incertidumbre, la gente se retrae de viajar», explicó en una entrevista con Efe el director nacional de Turismo de Uruguay, Carlos Fagetti, durante su visita a Sao Paulo para participar en la feria World Travel Market Latin America, que concluye este jueves.

Según Fagetti, la recesión económica de Argentina y la crisis institucional de Brasil, que el año pasado vivió una de las elecciones presidenciales más polémicas de su historia, «impactaron» de forma directa en el turismo de Uruguay, que registró un total de 3,35 millones de viajeros en 2018, más de un 16 % menos respecto al año anterior.

En 2017, Uruguay vivió el mejor año en la historia de su turismo, con 4 millones de visitantes, repartidos en 3,7 millones de viajeros y 300.000 turistas que sólo pasan el día pero no pernoctan en el país.

Los argentinos, los más recurrentes en el país, son los que más recortaron sus visitas al país vecino en 2018, con un descenso del 30 %.

En ese sentido, Fagetti matizó que los que sí viajaron gastaron más, por lo que el impacto económico fue menor, aunque no supuso una compensación.

En 2018, Uruguay tuvo unos ingresos 7,7 % menores que en 2017, cuando esta retribución llegó a 2.300 millones de dólares.

En el caso de Brasil, el director afirmó que su presencia en la feria en Sao Paulo se traduce en una invitación al público del gigante suramericano para que vuelva a viajar a Uruguay, que se presenta como un destino «seguro y tranquilo», cualidades que los brasileños suelen valorar positivamente.

«Existe una oferta de noche importante y los jóvenes pueden volver tranquilos a sus casas», subrayó el director.

Por su parte, Montevideo dedica sus esfuerzos a llamar al turismo a través de ofertas culturales inéditas, como la exposición de Pablo Picasso, que estará disponible en la ciudad hasta el próximo 30 de junio para tratar de poner en valor el turismo de invierno en la región.

El Museo Nacional de Artes Visuales acoge «pinturas, esculturas, cerámicas y hasta platos auténticos de Picasso que provienen del museo Picasso de París y del de Barcelona, pero también de colecciones privadas», describe el director.

A este proyecto se suman otras iniciativas nuevas como una ruta jesuítica que Uruguay prepara junto a Argentina, Brasil y Paraguay, un itinerario por las misiones jesuitas de estos países.

En el caso de Uruguay, las paradas planeadas en este sentido son la Calera de las Huérfanas, en el departamento de Colonia (suroeste) y la estancia Nuestra Señora de los Desamparados, en Florida (centro-sur).

Todo eso ayudará, según Fagetti, a avanzar en la estrategia que desde hace años Uruguay lleva implantando: la descentralización de un turismo tradicionalmente estival que tiene como principales destinos la capital del país y la ciudad costera de Punta del Este.

Para el experto, «después de mucho trabajo Uruguay ha conseguido que cada región construya su propia oferta cultural» con el fin de redistribuir el flujo de visitantes e ir más allá del recreo «de sol y playa».

Estas propuestas van desde el turismo minero del norte, donde existen yacimientos de oro, ágatas y amatistas; pasando por regiones como el circuito Unesco (Fray Bentos, Colonia y el geoparque Gruta del Palacio) y llegan hasta el corredor de los pájaros pintados (litoral oeste), donde destaca el turismo náutico.