Pekín/Taipei, 17 dic (EFE).- La aprobación por parte del Gobierno de Estados Unidos de una venta de armas a Taiwán, la primera en cuatro años, ha enturbiado la relación entre Pekín y Taipei, apenas un mes después de la histórica cumbre entre sus presidentes, y podría afectar a intereses empresariales estadounidenses en China.

Esa venta, valorada en más de 1.800 millones de dólares y autorizada por el Departamento de Estado, incluye dos fragatas, vehículos anfibios de asalto y misiles anticarro Stinger, entre otros equipos, una operación que China no tardó en condenar a última hora de la noche del miércoles cuando fue anunciada en Washington.

El viceministro de Asuntos Exteriores chino Zheng Zeguang convocó anoche a la encargada de negocios de la embajada estadounidense en China, Kaye Lee, para transmitirle una protesta formal en la que recordó que “Taiwán es una parte inalienable de nuestro territorio”.

También recalcó que “nadie” puede quebrar la voluntad del Gobierno y el pueblo chinos de “defender su soberanía nacional y su integridad territorial, y de oponerse a la interferencia extranjera”.

Zheng advirtió que China impondrá sanciones contra las compañías implicadas en esa venta de armamento, a fin de “salvaguardar los intereses nacionales”.

Horas más tarde, el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores chino Hong Lei ahondaba en esas sanciones y subrayaba en rueda de prensa que “China no cooperará ni conducirá negocios con esas empresas” después de la “grave violación a la seguridad y los intereses” que constituye la venta de armas.

“Urgimos a EEUU a cancelar el plan de venta de armas a Taiwán, para seguir promoviendo unas relaciones de desarrollo pacífico a ambos lados del Estrecho” (de Formosa), añadió el portavoz.

Unas relaciones que en las últimas semanas habían logrado el espaldarazo de una histórica cumbre entre los presidentes de China y Taiwán, Xi Jinping y Ma Jing-yeou, celebrada el 7 de noviembre en Singapur y primera en la que los máximos líderes políticos de ambos territorios mantenían en 66 años de escisión.

La cumbre entre los también líderes del Partido Comunista de China y Kuomintang (KMT), los mismos bandos que se enfrentaron en la guerra civil china de 1945-49, marcaba un acercamiento sin precedentes, aunque las elecciones taiwanesas de enero, en las que se prevé que el KMT pierda el poder en beneficio de los independentistas, ponen un importante pero a ese deshielo.

Taiwán, en todo caso, agradeció hoy a EEUU, a través de un comunicado de su Ministerio de Relaciones Exteriores, la aprobación de la venta de armas, cuarta en los ocho años bajo la presidencia de Ma, pese a que durante su mandato los lazos entre Pekín y Taipei han conseguido ser mejores que nunca.

El volumen y la frecuencia de estas ventas de armas manifiesta el compromiso de Washington con la defensa de la isla y “pone de relieve el hecho de que las relaciones entre Estados Unidos y Taiwán están en su mejor momento”, manifestó el comunicado oficial.

El Ministerio taiwanés intentó restar hierro a la operación asegurando que el suministro de armas estadounidenses no sólo no obstaculiza sus lazos con China, sino que “ayuda a mantener la paz y la estabilidad en el estrecho de Formosa y refuerza nuestra confianza, para participar en el diálogo” con Pekín.

Más allá de las protestas verbales de Pekín, las relaciones de China con Taiwán y Estados Unidos no se han resentido por las ventas de armas de Washington a Taipei en los últimos años.

Estados Unidos es el principal garante externo de la seguridad de Taiwán es Estados Unidos, gracias a la Ley de Relaciones con Taiwán, aprobada por el Congreso norteamericano en 1979 y por la que Washington se comprometió a suministrar armas para la defensa de la isla.

Taiwán y Estados Unidos mantienen fuertes lazos económicos y militares, pero no relaciones diplomáticas desde que Washington las estableció con China en 1979.