Tokio, 22 abr (EFE).- Un grupo de más de 100 parlamentarios japoneses visitó hoy el santuario de Yasukuni, vinculado con el pasado militarista del país, después de que el actual primer ministro Shinzo Abe realizara en la víspera una ofrenda al recinto desatando las críticas de China y Corea del Sur.

Yasukuni es una fuente de tensión diplomática entre Japón y sus vecinos asiáticos desde años.

En el santuario se honra a todos los caídos por Japón entre finales del siglo XIX y 1945, entre ellos 14 políticos y oficiales del Ejército Imperial condenados como criminales de clase A por Tribunal Penal Militar Internacional para el Lejano Oriente por los actos cometidos durante la II Guerra Mundial.

Los parlamentarios, que incluían miembros del gobernante Partido Liberal Demócrata (PLD), del opositor Partido Democrático (PD) y de otras fuerzas menores como el Partido para la Innovación de Japón y el Partido de las Generaciones Futuras, visitaron el santuario con motivo de su festival de primavera.

Entre ellos se encontraron destacados cargos como el viceministro de Medio Ambiente, Yasuhiro Ozato, pero ningún miembro del Gabinete de Abe.

La visita al santuario durante el festival de primavera, que dura tres días, es una costumbre asentada entre muchos de la políticos de la Dieta nipona (parlamento).

El jefe del Ejecutivo nipón no acudirá este año al santuario, como ha hecho en otras ocasiones, pero envió en la víspera un árbol a modo de ofrenda al santuario, desatando las críticas de China y Corea del Sur, dos de los países que más padecieron el colonialismo nipón durante la II Guerra Mundial y que ven el santuario como un símbolo del pasado militarista de Japón.

El año pasado, más de 140 acudieron a la cita y la última vez que acudió Abe fue en diciembre de 2013 lo que causó fuertes críticas de Seúl, Pekín e incluso de Washington.