Roma, 19 jun (EFE).- La protesta del centenar de inmigrantes acampados en la escollera de la localidad fronteriza italiana de Ventimiglia ante el bloqueo de Francia para dejarles pasar cumple una semana y por el momento no se vislumbra una solución.

Los más de cien inmigrantes africanos que duermen en la escollera son la imagen más dura de la protesta, pero en esta localidad fronteriza siguen también esperando pasar a Francia otros cerca de 300 africanos que pernoctan en la estación y en otro centro habilitado en las últimas horas.

Setenta de ellos, sobre todo mujeres y niños, han podido pasar la noche en un edificio anexo a la estación y que ha sido dotado de duchas y baños.

«Se trata de una solución temporal para ofrecer a estar personas unas condiciones de acogida más humanas», explicó el alcalde de Ventimiglia, Enrico Ioculano.

La estación de esta localidad de la región de Liguria estaba totalmente colapsada, pues ya no cabían más personas en la sala de espera habilitada para darles cobijo y los inmigrantes tenían que dormir en los pasillos y en otros espacios.

Pero mientras que funciona la máquina de la acogida, a nivel político no hay novedades.

Los medios de comunicación italianos se hacen eco de la expulsión por parte de Francia hacia la frontera con Ventimiglia de 160 inmigrantes que fueron interceptados en los trenes hacia localidades francesas y acompañados a Italia.

Desde el punto de vista sanitario, aseguran desde las oficinas de sanidad de la localidad, «no hay problemas ni enfermedades contagiosas, a parte de algún que otro caso de sarna», mientras que en la escollera se han registrado «dolores de cabeza o problemas estomacales por el calor», pero sin importancia.

Voluntarios de la Cruz Roja italiana y francesa se alternan durante todo el día para distribuir entre los inmigrantes tres comidas diarias y ropa limpia.

La situación en la escollera cada vez se está haciendo más dura y a esto se une que desde ayer los inmigrantes, en su mayoría musulmanes comenzaron el inicio de su mes sagrado, el ramadán, que les impide comer o beber en las horas diurnas.