Rabat, 6 jun (EFE).- Un 68 % de los marroquíes se muestran abiertamente partidarios de que la ley sancione a los que infrinjan el ayuno en Ramadán, y solo un 22 % se oponen a ello, según una encuesta que hoy publica el diario “L’Economiste”.

La encuesta se publica en un momento en que se observa una relajación de la presión policial sobre los no ayunantes, en paralelo a una mayor intolerancia social, según coinciden las organizaciones de defensa de libertades individuales.

A la pregunta “¿Piensa usted que debe sancionarse el hecho de fumar, comer o beber en el espacio público durante el Ramadán?”, más de las dos terceras partes (el 68 %) respondieron que sí, un 22 % dijo que no y un 10 % optaron por “no sé” o “depende de los casos”.

Los porcentajes en las respuestas varían levemente según las regiones o las franjas de edad, pero la mayor variación se observa según las clases sociales: la mayor intolerancia (78 % de partidarios de la sanción) se observa entre las clases pobres D y E, y en el extremo contrario (51 % de partidarios) están las clases altas A y B.

En realidad, existe una ley en el código penal que castiga con penas de uno a seis meses de cárcel a quien infrinja el ayuno “ostensiblemente en lugar público” y “siendo notoria su pertenencia al islam”, pero esta ley se aplica ahora con menor severidad que hace unos años.

Los llamamientos a la despenalización del no ayuno los protagoniza casi en solitario el Movimiento Alternativo por las Libertades Individuales (MALI), con escaso éxito a juzgar por la realidad de un país donde es rarísimo ver a musulmanes infringiendo el ayuno durante el mes sagrado.