Bruselas, 14 dic (EFE).- La Unión Europea (UE) y Turquía abrieron hoy un nuevo capítulo del proceso de adhesión de ese país tras dos años sin avances, un paso ya previsto en el plan de cooperación que han establecido para hacer frente a la crisis de refugiados.

La apertura del capítulo de las negociaciones relativo a la política monetaria y económica supone reactivar el proceso de adhesión que comenzó hace una década y se vio frenado por el conflicto entre Ankara y Chipre, y las reticencias de países como Francia.

Este es el décimo quinto capítulo abierto hasta ahora de los 35 que completan el proceso de adhesión.

“Hemos dado un nuevo impulso a esta revitalización del proceso de adhesión que apoyó el Consejo Europeo del pasado 29 de noviembre”, señaló en rueda de prensa el ministro luxemburgués de Asuntos Exteriores, Asilo e Inmigración, Jean Asselborn, quien incidió en la importancia de Turquía para la estabilidad y seguridad del continente europeo.

Asselborn, cuyo país ocupa la presidencia de turno de la UE hasta finales de año, recordó que el capítulo abierto hoy, el número 17 del proceso de adhesión, está dirigido a cuestiones como garantizar la independencia del banco central, prohibir la financiación directa del sector público por el banco central y su acceso privilegiado a las instituciones financieras.

Los Estados miembros de la UE deben coordinar sus políticas económicas y están sujetos a la supervisión fiscal dentro del Pacto de Estabilidad y Crecimiento, mientras que los países que quieren sumarse a la familia comunitaria deben cumplir con los criterios del Tratado con vistas a adoptar el euro tras su adhesión.

El ministro luxemburgués hizo hincapié, no obstante, en que abrir este nuevo capítulo no significa abrir las puertas del euro a Turquía, sino de acercar el país al club comunitario.

La UE reconoce la importancia de la cooperación con Turquía en áreas como la inmigración, la lucha contra el terrorismo, la energía, la economía y el comercio, pero incide en que Ankara debe hacer un esfuerzo por emprender reformas rápidamente, en especial en materia de estado de derecho y derechos fundamentales.

El comisario europeo de Política de Vecindad, Johannes Hahn, por su parte, consideró la apertura de este capítulo como “una señal clara de que el proceso de adhesión avanza”, y señaló que es importante para el desarrollo sostenible de la economía turca en línea con los estándares de la UE.

Hahn subrayó que la deuda turca haya bajado hasta el 30 % del PIB, desde el 70 % anterior.

Dijo también que muchos países de la UE soñarían con esta mejora, aunque también destacó que debe reforzarse la independencia del banco central, así como la libertad de expresión y de prensa y la independencia judicial en el país.

El ministro turco de Asuntos Europeos, Volkan Bozkir, coincidió en que la apertura del capítulo supone una “primera señal de la revitalización del proceso, dentro de la voluntad política mostrada en la cumbre del 29 de noviembre”.

“Avanzar en el proceso es nuestro interés común”, afirmó, al tiempo que deseó que avancen otros capítulos, como los relativos a la energía, políticas económicas, justicia y derechos fundamentales, justicia y libertad, educación y cultura y políticas de defensa.

El ministro turco de Asuntos Exteriores, Mevlüt Cavusoglu, sostuvo que “abrir un capítulo tras dos años es bastante simbólico”.

“No deberíamos esperar otros dos años para abrir otro capítulo. Esperemos que los demás se abran rápidamente”, dijo.

Por último, el viceprimer ministro turco, Mehmet Simsek, aseguró que el Gobierno de Ankara está “completamente comprometido para solidificar la independencia del banco central” y sostuvo que su país ya cumple los criterios de déficit y deuda, al tiempo que prometió alcanzar un presupuesto equilibrado y mantener una disciplina fiscal.

Este impulso al proceso de adhesión forma parte del plan de acción entra la UE y Turquía, en el que los Veintiocho se comprometieron también a conceder 3.000 millones de euros a Turquía para que pueda atender a los más de 2,2 millones de refugiados sirios que acoge en su territorio, y Ankara a contener la llegada de esas personas a Europa.

Turquía solicitó su ingreso en 1987 y fue declarada país candidato en 1999, tras lo cual las negociaciones de adhesión se abrieron en 2005.