Tokio, 4 ago (EFE).- El gigante nipón del motor, Toyota, desveló hoy una sólida hoja de resultados para el primer trimestre pese a que está comercializando menos vehículos en la mayoría de mercados, algo que le ha hecho perder por primera vez en tres años el cetro de mayor vendedor mundial.

De abril a junio, primer cuarto trimestre del ejercicio en Japón, la empresa cosechó un beneficio neto de 646.300 millones de yenes (4.758 millones de euros), un 10 por ciento interanual más, y una ganancia operativa de 756.000 millones de yenes (5.569 millones de euros), un 9,1 por ciento más.

Del mismo modo, su facturación aumentó un 9,3 por ciento hasta los 6,98 billones de yenes (514.681 millones de euros), aunque el número de coches vendidos este trimestre haya caído en un 0,4 por ciento interanual hasta los 2,5 millones.

De hecho, el acumulado entre enero y junio mostró un retroceso interanual del 1,5 por ciento hasta sumar 5,02 millones de unidades, 200.000 menos que las que colocó el nuevo líder mundial en ventas, el grupo alemán Volkswagen.

En abril-junio, Toyota comercializó menos coches en regiones como Europa (un 0,53 por ciento menos), Asia (un 20 por ciento menos, especialmente por el retroceso en China) o Japón (7 por ciento menos).

Sin embargo, en este último mercado Toyota logró un incremento de su ganancia operativa del 30 por ciento interanual, principalmente gracias al refuerzo competitivo que le brinda la persistente debilidad del yen frente al dólar y a la reducción de costes.

Al margen del buen rendimiento en Estados Unidos, su principal mercado, estos dos factores están detrás de los robustos balances financieros de la empresa con sede en Aichi (centro de Japón).

Las fluctuaciones favorables en el mercado de divisas le reportaron unos 145.000 millones de yenes (1.067 millones de euros) en su balance operativo de abril-junio, mientras que otros 60.000 millones de yenes (441 millones de euros) vinieron de la optimización de sus operaciones.

«En total, nuestro beneficio operativo aumentó en 63.200 millones de yenes (464 millones de euros) con respecto al mismo periodo del pasado año. El tipo de cambio favorable y los esfuerzos para reducir costes fueron factores positivos», dijo hoy el director gerente de la empresa, Tetsuya Otake, en una rueda de prensa en Tokio.

«Sin embargo, la caída de las ventas y el aumento de gastos para reforzar la competitividad fueron elementos negativos», añadió Otake.

China, un mercado que se está tornando tremendamente competitivo, es uno de los principales destinos de estas inversiones de cara a convertir los vehículos híbridos de Toyota en un producto de referencia, tal y como explicó el director gerente.

De hecho, la empresa anunció hoy mismo que reorganizará sus operaciones en Tianjin (al sureste de Pekín) y que apostará por la automatización de varios procesos en las cadenas de montaje de la planta.

Toyota espera que estos esfuerzos contribuyan a incrementar el ritmo de sus ventas y por ello mejoró su previsión para todo el año fiscal, que en Japón concluye en marzo, en un 0,5 por ciento con respecto a su pronóstico de mayo y espera comercializar ahora 8,95 millones de coches.

Del mismo modo, revisó al alza la facturación que espera en relación a su anterior pronóstico, y lo incrementó en un 4,6 por ciento hasta los 27,8 billones de yenes (204.696 millones de euros).

Esto supondría un 2 por ciento más que en el anterior ejercicio.

El mayor fabricante nipón de vehículos mantuvo intactas sus previsiones de beneficio neto y operativo.

Espera, respectivamente, embolsarse 2,25 billones de yenes (16.569 millones de euros), un 3,5 por ciento más, y 2,8 billones de yenes (20.619 millones de euros), un 1,8 por ciento más.