Bangkok, 11 mar (EFE).- El Gobierno tailandés afirmó este jueves que está preparado para acoger a los solicitantes de asilo y refugiados que puedan llegar al país huyendo de los militares en Birmania (Myanmar), tras ser acusado de haber rechazado a birmanos intentando cruzar la frontera.

En una conferencia de prensa, el portavoz del Ministerio de Exteriores tailandés, Tanee Sangrat, dijo que las autoridades provinciales y las agencias de seguridad en la frontera tienen experiencia acogiendo a solicitantes de asilo de Birmania y otros países vecinos.

“Han tomado los pasos para tener infraestructuras a lo largo de la frontera. Pero de momento nadie ha cruzado la frontera buscando asilo en Tailandia”, afirmó Tanee, quien insistió que en el pasado Tailandia acogió a birmanos huyendo del conflicto por razones humanitarias.

La ONG Human Rights Watch (HRW) instó el miércoles a las autoridades tailandesas a dejar de bloquear la entrada de presuntos solicitantes de asilo, después de que los medios locales informaran de que un grupo de personas, incluidos dos monjes y dos mujeres, fueran supuestamente expulsados tras cruzar desde Birmania el pasado domingo.

HRW denunció que las autoridades en Chiang Rai, en el norte, no comprobaron si algunos de ellos huía de la violenta represión de los manifestantes prodemocráticos por parte de los soldados y la policía en Birmania.

La ONG señaló que las autoridades tailandesas han cerrado las fronteras debido a la pandemia de la covid-19, pero advirtió de que no es una excusa para no acoger a solicitantes de asilo.

Más de 60 personas han muerto debido a la represión militar y policial contra los manifestantes que protestan pacíficamente en Birmania contra la junta militar, formada tras el golpe de Estado del pasado 1 de febrero.

Tailandia ha sido uno de los países menos duros con los militares golpistas en Birmania, limitándose a expresar su “preocupación” y “tristeza” por la pérdida de vidas y pidiendo “contención” y “flexibilidad” a todas las partes.

Esta postura, que contrasta con las condenas más explícitas de Estados Unidos o la Unión Europea, responde en parte al principio de no intervención en los asuntos internos de otros países en el seno de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN).

Tailandia tampoco es firmante de la convención de la ONU sobre los refugiados y considera a los solicitantes de asilo que no estén confinados en campos especiales como inmigrantes ilegales.

Sin embargo, en las últimas décadas el país ha acogido a numerosos refugiados, de los que unos 91.000 continúan en nueve campos a lo largo de la frontera con Birmania.

El Ejército, que ya gobernó Birmania con puño de hierro entre 1962 y 2011, libra un conflicto armado desde hace décadas con varias guerrillas de las minorías étnicas en la frontera, donde los uniformados han sido acusados por la ONU de crímenes de guerra y de lesa humanidad.

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