Aq Qala (Irán) 31 mar (EFE).- Con la mitad de la ciudad todavía inundada, muchos vecinos de Aq Qala sobreviven refugiados en las partes superiores de los edificios mientras esperan con desesperación a que las autoridades vacíen el agua de la zona.

Esta localidad de la provincia septentrional de Golestan ha sido una de las más damnificadas por las inundaciones causadas por las torrenciales lluvias que han asolado Irán desde mediados de marzo, causando una amplia destrucción y un total de 45 muertos, según los últimos datos del Ministerio de Sanidad.

En Aq Qala, de unos 30.000 habitantes, el agua permanece estancada en prácticamente la mitad de la ciudad desde hace diez días, con una profundidad de hasta un metro en algunas zonas, lo que ha obligado a los vecinos a abandonar la localidad o a instalarse en las segundas plantas de sus casas o incluso en los tejados.

Los sacos de arena que colocaron en el portal de sus viviendas antes de que la inundación invadiera su ciudad, no sirvieron de mucho y las puertas abiertas de las casas muestran que la profundidad del agua en los patios es del mismo nivel que en las calles.

También las tiendas del bazar se encuentran anegadas, como la del comerciante Abdolrahman Qaranjik, quien en la puerta de su local criticó en declaraciones a Efe la falta de medidas prácticas para vaciar de agua Aq Qala, cuya situación se agravó debido al desbordamiento del río Gorganrud, como también ocurrió en la vecina localidad de Gomishan.

Qaranjik pidió que abran el paso al agua y explicó que su salida al mar Caspio está bloqueada por una presa, la línea del ferrocarril y la carretera de circunvalación.

«¿Están celebrando (los responsables) reuniones para qué? Deben orientar el agua para sacarla de aquí. En la circunvalación se ha juntado basura, mis hijos han ido allí pero con palas no han podido desatascar la zona, requiere una pala cargadora que no tenemos», denunció.

Las Fuerzas Armadas aseguran por su parte que están evaluando e inspeccionado la zonas afectadas de Golestan con el objetivo de reabrir los cursos de agua medio bloqueados que conducen al Mar Caspio.

Entre los motivos del estancamiento del agua en Aq Qala, según habitantes y testigos, figura el bloqueo de la válvula de una presa cercana debido a la falta de draga, y la elevación en los últimos años de la superficie de la carretera por la construcción de una vía de ferrocarril, donde el agua chocó y retrocedió hasta la ciudad.

Mientras se halla una solución al estancamiento del agua, la Media Luna Roja ha vaciado el agua de 10.000 viviendas, ha repartido 250 toneladas de alimentos, principalmente arroz, aceite y conservas, y ha establecidos dos hospitales de campaña en la zona.

El director ejecutivo de la Media Luna Roja de Golestan, Mohamad Ali Heraví, explicó que aunque había alertas meteorológicas sobre las tormentas no previeron que sus efectos devastadores fueran a ser tan amplios y la labor tan complicada.

«Creamos una serie de centros de alojamiento en Aq Qala pero en el segundo día el nivel de agua subió tanto que cubrió la superficie de la ciudad y prácticamente los centros de alojamiento», lamentó Heraví.

Entretanto, en la cercana localidad de Gomishan, el muro de casi diez kilómetros de largo de sacos de tierra creado por los habitantes para controlar el desbordamiento del río acabó rompiéndose, según el responsable de la Media Luna Roja, dejando también a la población inundada.

Todo esto les obligó a preparar a contrarreloj otro refugio para los evacuados en una sala de exposiciones entre Al Qala y la ciudad de Gorgan, la capital provincial.

En esta sala se encuentra Reza Chabok, un vecino de un pueblo del área de Aq Qala que narró a Efe cómo el agua «atrapó a todo el pueblo» y destruyó la mayoría de las casas, incluida la suya.

«Ya no tenemos ni mobiliarios ni casa, solo estamos alojados aquí en una tienda de campaña», comentó este obrero, que vive junto a su mujer y sus hijas de cinco y un año y medio y se queja de las dificultades para acceder a su pueblo.

El transporte por Aq Qala y Gomishan solo es posible con camiones, tractores y lanchas, pero muchos de los habitantes se desplazan también caminando y no están informados de las enfermedades que les puede producir el agua estancada contaminada que incluso en algunas partes huele a cloaca.

En Aq Qala, una considerable parte de los ciudadanos se han instalado también en tiendas de campaña sobre una pequeña loma para estar cerca de sus hogares, y allí mantienen a sus animales.

Los daños para la ganadería y la agricultura provocados por las lluvias han sido enormes en Golestan y también en otras provincias del país, algunas de las cuales como Juzestán, todavía están en riesgo de inundaciones.

Artemis Razmipour