Estambul, 23 ene (EFE).- El vicepresidente de Estados Unidos, Joe Biden, y el primer ministro de Turquía, Ahmet Davutoglu, anunciaron hoy su decisión de estrechar la cooperación en la lucha contra el Estado Islámico (EI), pero no lograron ponerse de acuerdo sobre las milicias kurdas de Siria.

En una comparecencia conjunta en Estambul, tras una reunión de unas tres horas, Davutoglu reiteró que el partido kurdosirio PYD y sus milicias, las YPG, forman parte del Partido de Trabajadores de Kurdistán (PKK), considerado terrorista tanto por Ankara como por Washington.

«No vemos diferencias entre Dáesh (acrónimo árabe del EI), Frente al Nusra, PKK y PYD», recalcó Davutoglu, mientras Biden compartió la visión turca salvo en el caso de las milicias kurdosirias.

Biden se mostró de acuerdo con su anfitrión «respecto a Dáesh, Al Nusra y PKK», dejando así clara su discrepancia en el caso de las milicias kurdosirias, que siguen actuando como aliados de Washington en la lucha contra el Estado Islámico.

Pero no comentó la postura tajante de Davutoglu, quien enumeró lo que considera las tres amenazas en Siria: el régimen, el EI y las milicias kurdas YPG.

«Tres elementos constituyen una amenaza para Siria y Turquía: primero el régimen, cuya opresión bárbara causa oleadas de refugiados; en segundo lugar, desde luego, el Dáesh, cuyo terror bárbaro es un crimen contra la Humanidad. Y tercero, las YPG. Porque también realizan actos de limpieza étnica contra los árabes y turcomanos en las regiones que controlan y apoyan el terrorismo en Turquía», aseguró Davutoglu.

Biden no entró en este aspecto, pero insistió que en todo caso continuará la estrecha colaboración de Washington con Ankara, incluyendo el intercambio de datos de espionaje, para «acabar con el EI» y «expulsarlo de las fronteras turcas».

El vicepresidente también tuvo palabras de respaldo a la actuación de Turquía en el norte de Irak, criticada por el Gobierno iraquí, y prometió seguir mediando entre Ankara y Bagdad para facilitar la expulsión del EI de Mosul.

Davutoglu había subrayado en su intervención que la presencia de fuerzas turcas en Bashika, un campo de entrenamiento de iraquíes cercano a Mosul, tenía únicamente la meta de alejar a los yihadistas de esta ciudad y de las zonas cercanas a Turquía.

Respecto a la guerra entre el Gobierno turco y la guerrilla kurda, el PKK, Biden se mostró convencido de que la vía militar no basta y que debería encontrarse una solución política, recordando que efectivamente el Gobierno turco había negociado desde 2013 con la guerrilla, si bien «no resultó».